LOS 100 AÑOS DE LA RUFINO

La escuela Tte. Gral. Rufino Ortega cumplió el pasado 13 de febrero 100 años de vida.Es la más antigua de la ciudad en la actualidad, aunque no la primera en crearse en el departamento de Malargüe como se dejará constancia en esta edición. Miles de malargüinos aprendieron sus primeras letras en sus aulas, cientos de docentes entregaron su saber para formar a esos niños y en las próximas páginas presentamos un apretado resumen de esa rica historia, anticipándonos al gran festejo que tendrá el próximo viernes 26 de abril con un acto protocolar a la 09:00 y una cena a las 21:00.


INDAGANDO EN LA HISTORIA
INDAGANDO EN LA HISTORIA

Juan Isidro Maza en su libro “Historia de Malargüe” (editado por Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo en 1991) señala “a principios del siglo XX funcionaba una modesta escuelita en las proximidades del antiguo molino harinero allí existente, pero que debido a un fuerte temporal seguido de una avalancha de agua destruyó aquella edificación y arrastró con la creciente todos los efectos, entre ellos los libros, planillas y cuadernos que existían.


Se sabe también que el primer maestro, Rafael Jofré, actuó en Malargüe desde 1904 hasta 1910 y, después de ese periodo, actuó como maestro Juan Manuel Bilbao.

En 1914 fue nombrada maestra de Malargüe la señorita Ana Montero, que murió en 1917.

A fines de 1917 pasó a actuar como educadora en la Villa de Malargüe la señorita Ángela Rosario Castro y a esta le sucedió la señora Rosa Benegas de Andino”.

“Aparentemente” esos docentes pertenecían a la jurisdicción nacional

El 13 de febrero de 1919, mediante la Resolución Nro. 57, se creó la escuela provincial Nro. 51, que fue cambiando de numeración de acuerdo a la jurisdicción que correspondía, nacional o provincial, y que hoy es la Nro. Nº 1-599 Teniente General Rufino Ortega. Por esa Resolución Nro. 57 también se crearon escuelas en Calmuco, Río Grande y Barrancas.

Según Maza, “desde dicho año actuó como educadora la señorita Francisca Nieto Funes, quien actuó hasta el 03 de octubre de 1922, fecha en que se hizo cargo de la escuela como director-maestro Emilio León; desempeñándose hasta el 25 de agosto de 1934, fecha en que se hizo cargo de la dirección el maestro Claudio Espejo”.

El Ing. Florencio Álvarez, quien a fines de la década de 1920 realiza un recorrido por Malargüe y escribe un libro denominado “El sud mendocino. Malargüe, su pasado, su presente y su porvenir”, en 1926 se inscribieron 84 alumnos y en “1929 se cree llegar a no menos de 100, existiendo en la Villa 112 niños en edad escolar”. La escuela funcionaba en ese entonces con un maestro y un director-maestro en doble turno de 08:00 a 12:00 y de 14:00 a 18:00.

Según se desprende del libro de Álvarez, el primer edificio de la escuela “era inadecuado por lo reducido”, por lo que se puede deducir que el establecimiento escolar funcionó, al menos durante su primera década, en un local ajeno al ubicado en Saturnino Torres y Uriburu, hoy Honorable Concejo Deliberante, que muchos recuerdan como la primera sede de la escuela Ortega. Esta versión también es sostenida por Prof. Mabel Fernández de Romero a quien le llegaron comentarios que la primera ubicación de la escuela estaba “cerca de la iglesia vieja (Av. San Martín y Capdeville), en una casa vieja, de adobe”.De allí, en la década de 1930 pasó a su edificio propio en Torres y Uriburu, cuya piedra fundacional se colocó el 1928, como lo muestra la fotografía que acompaña esta nota.

En 1968 se inaugura el actual edificio, dentro de la misma manzana del anterior, aunque solo constaba del módulo central, luego se agregaría el ala norte y más tarde el gimnasio cubierto.

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RECUERDOS DE UNA EX ALUMNA Y DIRECTORA
RECUERDOS DE UNA EX ALUMNA Y DIRECTORA

Mabel Fernández de Romero fue alumna, docente y directora de la escuela Tte. Gral. Rufino Ortega, ocupando este último cargo por 20 años. Es sin lugar a dudas, una referente de la institución.


“Yo fui alumna de la escuela Rufino Ortega cuando funcionaba donde ahora está el Concejo Deliberante y ahí empezó mi relación con la escuela. Mi maestro de 5to.grado fue Julio Mercado, todavía era soltero, y en 6to. tuve a la señora Francisca Drisaldi de Gutiérrez, que era muy jovencita y estaba recién casada. A Gladys Salomón la tuve en un reemplazo y hasta el día de hoy seguimos viéndonos. Terminé el 6to.grado, que era la culminación del nivel primario, comencé el secundario aquí, pero como no había magisterio mis hermanas y yo tuvimos que irnos de pupilas a Tunuyán. Después que me recibí de maestra estuve dos años estudiando química en San Luis y me volví, por razones económicas”, señaló en el inicio del diálogo.

De regreso en nuestro departamento comenzó a trabajar como maestra en la escuela Sargento Baigorria, en un grado múltiple. Al año siguiente, 1970, empezó a trabajar en la escuela Rufino Ortega, hasta 1974 que aceptó la titularidad en la escuela Baigorria.Estuvo dos años y volvió de nuevo a la escuela “Rufino” hasta que en el año 2010 se jubiló.

De 1986 a 1990 fue Vicedirectora de la institución y de 1990 hasta 2010 se desempeñó como Directora titular, por concurso.

“Fue una época maravillosa, con docentes muy preparados, de alta calidad. Logramos resultados muy importantes con los chicos, que fueron premiados por la provincia. Fue una experiencia muy fructífera, que no me voy a olvidar jamás” dijo emocionada la mujer, que también en profesora de historia,sobre su labor docente

Al repasar sus años alumna recordó que donde hoy está el edificio del establecimiento escolar “había una especie de quinta con membrillos, ciruelas, durazneros. Tomaba desde donde está el ala norte hasta casi un cuarto de cuadra. En los recreos jugamos en esos frutales. La última planta de membrillo se cortó cuando hicieron el gimnasio. Me acuerdo que los maestros nos solían retar porque nos embarrábamos o nos caímos. Los bebederos estaban en el costado sur de la sala donde hoy se reúnen los concejales en sus sesiones. Los baños de la escuela estaban donde ahora está el gimnasio, por lo que teníamos que pasar por todo el patio, que era de tierra, para ir y venir a los baños, de un lado estaba el de las nenas y del otro el de los varones. No tenían inodoros sino que en esa época se usaban las denominadas tazas turcas. Me acuerdo también que cuando yo empecé en la escuela, era el año 1958, la Directora, Sra. de Ortiz, vivía en la planta alta d y después ese sector se habilitó para aulas. En el resto del edificio había aulas muy numerosas de alumnos. En esa época había dos grupos de chicos en un mismo grado, lo que tenían la edad normal y otros más grandes que habían empezado la escuela más grandes, generalmente ello tenían a sus padres en los puestos y aquí vivían con algún familiar”.

Siguiendo con su relato expresó “en la escuela teníamos el ´costurero escolar´, que cumplía una función social muy importante. Era un grupo de niñas que ayudaban a reparar la ropa que teníamos en el ropero escolar y que luego se entregaba a los chicos que lo necesitaban. La comunidad era muy solidaria, nunca tuvimos que salir a pedir porque las mamás siempre traían ropa para el roperito. Siempre en la escuela tuvimos padres muy comprometidos que trabajaron en la cooperadora, el club de madres y después en el Consejo Escolar”.

Más adelante recordó “el edificio, sobre calle Emilio Civit, al principio tenía dos plantas y una sola escalera, ubicada en el sector norte. La otra escalera y el depósito, que en la parte superior hemos usado durante tantos años como escenario, se hizo con la contribución de los papás, siendo presidente de la Cooperadora el Sr. Palomeque.Recuerdo que durante la construcción de esa obra se mató uno de los albañiles, aunque no tengo en claro el motivo y tampoco recuerdo el apellido. El 12 de octubre de 1984, siendo Director General de Escuelas el Señor Hugo Duch, se inauguró el ala norte porque en ese entonces teníamos muchos alumnos y tres aulas funcionaban en lo que hoy el Concejo Deliberante y el resto de la escuela en el edificio central, en ese momento yo era maestra”.

La conversación se extendió por más de una hora, repleta de anécdotas, cuando llegaba al final dijo, casi entre lágrimas “La escuela Rufino Ortega fue mi vida”.

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FRANCISCA DRISALDI DE GUTIÉRREZ
FRANCISCA DRISALDI DE GUTIÉRREZ

“Comencé a trabajar en la escuela Rufino Ortega en 1962, llegué recién casada y por haber hecho una permuta porque yo trabajaba hasta ese momento en una escuela de Villa Atuel. La Directira era la señora de Ortiz y vicedirector Nicolás Quevedo. Empecé a trabajar en un aula de la parte de arriba del actual edificio del Concejo Deliberante, en primer grado, al año siguiente me pasaron a 7mo. y siempre me dejaron ahí. Cuando se creó el cargo de Secretaria lo ocupó ´Pirula´ Tabernero y cuando se llamó a concurso de titular me presenté y lo gané, por lo que pasé a ser la primera secretaria titular de la escuela.


En ese momento se inauguró el edificio nuevo y me tocó organizar el acto. Se tuvo que hacer esa construcción porque había tantos alumnos que hasta teníamos turno intermedio. Estuve en el cargo hasta que se llamó concurso de directora de la escuela Río Malargüe, que funcionaba en el mismo edificio. Luego fui directora fundadora de la escuela Savio primaria. De la escuela Rufino tengo miles de anécdotas, fue una experiencia muy interesante y siempre guardo un gran recuerdo, incluso tuve como compañera a mi hermana Juanita. Innovamos dando clases por cátedras, yo daba castellano y la señora de Tabernero era mi paralela en aritmética. Los directores de las escuelas formábamos la comisión de festejos de las fechas patrias y hacíamos varias actividades culturales. Tengo un hermoso recuerdo de mis excelentes compañeras maestras de esa época y de los alumnos”

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MANUELA “LITA” TEJO DE PALOMEQUE
MANUELA “LITA” TEJO DE PALOMEQUE

“Mi primer día de clases como maestra titular fue el 14 de marzo de 1966 en la escuela Rufino Ortega. Encontré una comunidad que me acogió muy bien, la considero mi escuela porque ahí empecé mi carrera docente y ahí la terminé en 1996. Como maestra siempre estuve en primer grado y en alguna oportunidad pasé a segundo con el mismo grupo. Ser maestra de primer es hermoso, máxime que cuando empecé no teníamos jardín de infantes. Tengo esos recuerdos de los chicos cuando se les caía el primer diente ¡La emoción inmensa cuando leían las primeras palabras o aprendían los números!


Hoy tengo amigas que fueron compañeras el primer día de clases como ´Negrita´ Bertani, Odalia Mercado, Fanny Medero y tantas otras. Tengo muchas anécdotas una muy graciosa nos pasó un 25 de mayo, como no teníamos un tocadiscos ensayamos los bailes con los chicos cantando las maestras, para el día del acto le pedimos a la radio un disco con las danzas y alguien llevó un tocadiscos. Cuando los chicos escucharon la música estaban tan perdidos que no sabían para donde ir (risas). Otra vez el director, Sr. Nicolás Andrés Quevedo, nos hizo adornar toda la escuela celeste y blanco, el patio, los árboles que estaban cerca. Estuvimos todo un día trabajando las maestras eso, en la noche hubo viento tan fuerte que cuando llegamos al otro día se habían volado los moños, guirnaldas y cintas (risas). Siendo director Quevedo, en 1968, se inauguró el edificio actual. Recuerdo la despedida del viejo edificio, cuando se tocó la campana por última vez, porque en el nuevo teníamos timbre. Tuvimos padres y madres muy comprometidas, gente con muchas ganas de trabajar que seguían trabajando aunque sus hijos fueran a la escuela, como la señora Dorita de Marengo. Fui dos años directora, justo cuando se hizo la ampliación por la calle Saturnino Torres o el ala norte, como ahora le dicen. Después volví a ser vicedirectora y me jubilé en ese cargo, con 30 de servicio. Mi paso por la escuela Rufino Ortega fue una etapa maravillosa de mi vida y fui muy feliz”.

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PALABRAS DE ALGUNOS EGRESADOS
Dra. JOSEFINA MÉNDEZ
Dra. JOSEFINA MÉNDEZ

“Egresé en el año 2002 de la escuela Rufino Ortega, tengo los mejores recuerdos, ahí conocí a muchos amigos. Las docentes fueron verdaderas segundas madres para todos nosotros. Los profesores de educación física me hicieron amar el deporte, que hoy es parte importante de mi vida. Recuerdo a Mario Arenas y Carlos Pelayes como quienes nos entrenaron en básquet. En cuanto a las docentes siento un gran cariño por Raquel Martínez, un verdadero personaje que nos ayudó en la escuela y siempre ha seguido en contacto. Cuando siento que he sido parte de los 100 años de la Rufino siento una emoción muy grande y tenemos un grupo de los compañeros que egresamos juntos para ir juntos a la cena”.



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PALABRAS DE ALGUNOS EGRESADOS
ROSA LAURENTINA VILTES
ROSA LAURENTINA VILTES

“Soy egresada de la promoción 1966. Los maestros que tuve me marcaron mucho, Odalia Mercado fue mi maestra preferida, me dio clases en 5to. y en 6to. grado, porque en esa época la escuela primaria terminaba en 6to.. Empecé y terminé en el edificio del actual Concejo Deliberante, yo vivía a dos cuadras.


Me acuerdo que todos los días me preparaba con mucho esmero para encontrarme con las señoritas y mis compañeros, muchos éramos vecinos y nos pasábamos a buscar unos con otros para llegar todos juntos y bien temprano (risas). El respeto que había era una característica que me gustaría destacar, los maestros eran rígidos en cuanto a la disciplina pero sumamente cariñosos para enseñarnos. Disfrutábamos los recreos con juegos y en un patio de tierra. Pido para los actuales alumnos que aprendan a amar a su escuela y lleven por siempre ese recuerdo, como lo llevamos tantos de los ex alumnos”.

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PALABRAS DE ALGUNOS EGRESADOS
LEONOR EGEA
LEONOR EGEA

“Yo fui a la escuela a fines de los años 40, me acuerdo que para calefaccionarnos teníamos que llevar cada uno un palito de leña para ponerle a las estufas de hierro. Las maestras que tuve fueron María Inés Basotti de Santiago, las Sra. de Rojo, de Murua y Sra. de Degó. El director era el señor José Basotti, que también tenía el cine Avenida, un hombre muy recto, pero sumamente bueno. Éramos muy pocos alumnos en esos años, en los recreos jugábamos a la payana y a la rayuela. El baño nos quedaba como a mitad de cuadra. En esos momentos sólo había hasta cuarto grado y se terminaba la escuela. Fui, después, parte del Centro de Ex alumnos, cuando el presidente era Cocueff, hijo del entonces jefe de correo. Nuestra asesora era la señora Olga de Bastías, que era maestra de la escuela. Hicimos muchas actividades para juntar plata para la escuela y teníamos un grupo de baile folklórico ¡Hasta una fiesta de la vendimia hicimos!”.



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PALABRAS DE ALGUNOS EGRESADOS
CELSO JAQUE
CELSO JAQUE

“Comencé en 1967 y al siguiente, a los pocos meses de haber comenzado las clases, se inauguró el nuevo edificio. Vivimos con alegría tener los recreos en una galería cubierta, después de haberlos tenido al aire libre. Finalicé en 1973. Mi paso por esas aulas fue muy lindo, tuve grandes docentes como Nélida de Quiroga, Julio Mercado, Elisa de Dotta, Elji Jara de Puccio y Olga Orozco de Esperta, maestras que nos ayudaron a aprender a soñar.


Tengo muy presente el olor al mate cocido que lo preparaba doña Felisa de Pardo, que era una de las celadoras. Recuerdo que éramos un grupo que muchos seguimos la secundaria juntos. Teníamos la ilusión de hacer un viaje de séptimo grado y empezamos a vender café desde 4to. o 5to. grado, alfajores, tortas y juntamos el dinero. En el año ´73 nos otorgaron la posibilidad de ir a Chapadmalal, lo que significaba para muchos de los que estábamos allí la posibilidad de conocer el mar, pero a último momento la directora no nos autorizó el viaje. Con los recursos reunidos los dos séptimos compartimos un almuerzo en el Hotel Turismo, que fue algo impresionante porque era un hotel muy lindo que tenía Malargüe y después nos llevaron a tomar un helado a doña Trini de Sevillano. Con lo que nos sobró compramos material deportivo. Cuando he tenido responsabilidades de gobierno siempre he recordado a mi escuela Rufino Ortega y por eso bregué para que pudiera tener su gimnasio cubierto y lo pudimos lograr. Me siento orgullo de haber prendido mis primeras letras en una escuela pública”.

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PALABRAS DE ALGUNOS EGRESADOS
CARLOS VÁZQUEZ
CARLOS VÁZQUEZ

“La escuela Rufino Ortega marcó mis primeros siete años de vida escolar, porque en aquel tiempo el jardín de infantes no era obligatorio. Me acuerdo que en había una sola escalera, cuando estaba en el último curso arriba tenía pasar toda la galería de arriba, bajar por la escalera y recorrer toda la galería de abajo para ir a la dirección, que visitaba seguido por razones de conducta (risas). Tengo grabado el sonido del timbre. Mis maestras fueron la señora de Dotta, la señora de Tabernero, Carmencita Sáenz que estaba recién recibida y Raúl Rodríguez como profesor de gimnasia. Ahí encontré grandes amigos, como Omar Silva Rasso. Los recreos eran muy lindos, hacíamos partidos de fútbol. El guardapolvo blanco igualaba las clases sociales. Nunca me olvido de esa escuela, porque es la que reafirmó los valores que me habían dado en mi casa. Tengo grandes recuerdos y estos 100 años les envío un saludo grande a quienes pasaron por esas aulas y a quienes hoy están en ellas.



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LA PALABRA DE LA ACTUAL DIRECTORA

Rosana Ávila es quien rige en estos momentos los destinos de la escuela Rufino Ortega, junto a las vicedirectoras Raquel Martínez y Patricia Martínez y la Secretaria Jaquelina Pérez. Ella nos dio a conocer la actualidad del centenario establecimiento educativo


“Si bien el aniversario de nuestra escuela es el 13 de febrero, como comunidad educativa decidimos festejar los 100 años el día 26 de abril para hacer partícipes a los niños, los verdaderos protagonistas de esta fecha tan especial. Venimos trabajando desde el año pasado en los preparativos y queremos contar con la mayor cantidad de personas posibles esa jornada, en el acto protocolar que será a las 09:00 y la cena que comenzará las 21:00”, expresó la Directora.

El establecimiento cuenta con 28 docentes de grado, cinco maestros especiales y ocho celadores. Tiene 695 alumnos, con cuatro divisiones por grado, de primero a séptimo.

En materia de proyectos institucionales destacó el relacionado con la lectura, que en 2018 dio excelentes resultados porque retoma el hábito de leer e involucra a los padres. A él se suma el de educación sexual, valores, educación vial, cuidado del cuerpo y yo a Mendoza.

“En cada uno de nuestros proyectos buscamos integrar a los padres y observamos gran compromiso. A nivel interno hay mucha entrega por parte del equipo directivo que me acompaña, de todos los docentes, celadores, padres, ex alumnos y también varios ex docentes que todos los días se acercan a ofrecer su granito de arena en la parte histórica, cultural y cualquier acompañamiento que necesitemos. Notamos que nuestra escuela ha sido y es muy importante en la vida de Malargüe” agregó en otro tramo de la conversación.

En materia de infraestructura señaló “tratamos de mantener el edificio lo mejor posible, pese a que los padres de cooperadora son pocos en relación a la matrícula que tenemos. Sin embargo, trabajan muchísimo y realizan un muy buen aporte para la escuela y eso nos permite pintar las aulas, realizar reparaciones de lo que se puede ir deteriorando por el uso y el paso del tiempo”.

Al hablar del proceso de enseñanza-aprendizaje puntualizó “en lo pedagógico recibimos muy buenos comentarios de nuestros egresados en las escuelas secundarias y eso es reconfortante para los docentes. Tratamos siempre de reforzar las áreas de lengua y matemáticas para que nuestros chicos salgan bien preparados. Con nuestro proyecto valores buscamos trabajar desde las emociones el respeto, el compañerismo, la solidaridad y es transversal a todas las áreas”.

Sobre el final de la entrevista expresó “en lo personal es un gran desafío ser la directora de los 100 años de la escuela. Me siento muy acompañada por mis colegas, ya llevo 15 años trabajando aquí y conozco a la comunidad. Mi deseo es que todas las familias actuales y las que han pasado por la escuela se sientan parte de este festejo y participen en cada una de las actividades que estamos organizando”.



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