MALARGÜINOS QUE SE CAPACITARON Y VOLVIERON

La emigración de jóvenes que terminan el nivel medio en nuestro departamento para ir en busca de un título universitario o terciario en otros puntos de la provincia, el país o el extranjero es una constante, pese a las ofertas educativas que existen aquí. Varios de esos jóvenes tienen la posibilidad de volver a desplegar sus profesiones en nuestro medio, en este número destacamos a algunos para poner en valor ese saber hacer local del que debemos sentirnos orgullosos como malargüinos.


Ing. NICOLÁS LEAL DE LA UNIVERSIDAD AL OBSERVATORIO PIERRE AUGER
Ing. NICOLÁS LEAL DE LA UNIVERSIDAD AL OBSERVATORIO PIERRE AUGER

Nicolás Leal tiene 31 años y es Ingeniero Electromecánico. Nació en Godoy Cruz, donde vivió hasta los 8 años, luego por cuestiones laborales de su padre se vino a vivir a Malargüe. Estudió en la escuela Savio primaria y luego fue a la Técnica minera.


“Me siento malargüino por adopción, ya me acostumbré a estar acá”, nos dijo.

Mientras cursaba sus estudios secundarios empezó a sentir curiosidad por el observatorio Pierre Auge.

“Siempre tuve la idea de trabajar en el observatorio, me parecía que ese sitio no tenía comparación con el resto de las cosas. Sabía que ese sería mi objetivo. Mi primera aproximación fue cuando postulé a la beca de Michigan. Lo hice en el último año de la secundaria, pasé la etapa departamental y cuando fui a Mendoza quedé segundo. Pensé que se me había terminado la chance de trabajar en el observatorio, pero no baje los brazos”, recordó.

“Desde muy chico siempre tuve la curiosidad por desarmar juguetes, desarmaba todo lo que tenía pilas, motores, luces y siempre tratando de entender cómo funcionaban las cosas”, eso fue seguramente lo que también lo motivó a estudiar estudiar ingeniería electromecánica.

Comenzó sus estudios en el año 2007 en la Universidad Tecnológica en la ciudad de San Rafael y recuerda de su experiencia que “fue un cambio muy grande de pasar a vivir de la casa de los padres hasta vivir solo. Es una maduración grande la que ocurre cuando te vas a vivir solo. Los primeros años acompañados por chicos de Malargüe y por suerte todos terminamos nuestro estudio juntos”.

En siete años finalizó sus estudios y estaba listo para enfrentar la etapa laboral.

“A las dos semanas que me recibí me volví a Malargüe, justo escuché en la radio que estaban buscando un ingeniero electromecánico para trabajar en el observatorio y como requisito que viviera en Malargüe, fue como una señal. Me postulé al puesto y luego de un proceso de selección, que duro seis meses, en septiembre del 2015 comencé a trabajar en el Pierre Auger”, puntualizó Leal.

Actualmente, trabaja en un proyecto argentino que es un sistema adicional a los sistemas estándar que ya tiene el observatorio cuyos detectores se fabrican en Malargüe y se ponen en el campo por gente residente en la cuidad.

“Es un sistema muy bueno, porque a lo largo de este tiempo hemos podido incluir chicos de escuelas secundarias y trabajamos con ellos en este proyecto”, relataba.

Además, da clases de la asignatura Cálculo 1 en la facultad de Ciencias Exactas y Naturales desde hace cuatro años.

Paralelamente, tiene otros proyectos con pequeños emprendimientos como lo de impresora 3D, dicta un curso de robótica a chicos de la escuela secundaria James Cronin, para que aprendan a programar y hacer sus primeros autitos robóticos y demás.

“Mis días están medios completos, trato de aprovechar los fines de semanas para realizar actividades creativas pero durante la semana tengo la agenda apretada”, puntualizó.

Su mamá es fotógrafa, su hermana estudia bromatología y su papá siempre se dedicó a lo administrativo.

Nos contó que su “inspiración” fue mi abuelo materno porque “él siempre mostraba cosas tecnológicas y me incentivaba para meterme en este mundo”.

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Ing. FACUNDO MARTINEZ “MALARGÜE ES UNA TIERRA DE POSIBILIDADES”
Ing. FACUNDO MARTINEZ “MALARGÜE ES UNA TIERRA DE POSIBILIDADES”

Facundo Martínez, tiene 31 años, es Ingeniero Civil y actualmente se desempeña como Director de catastro y obras privadas en el municipio de Malargüe. Nació en esta tierra, terminó sus estudios secundarios en la escuela Técnica Minera y contó su historia a Ser y Hacer.


“Antes de terminar el secundario siempre tuve una idea de irme a estudiar en la fuerza militar, empecé a prepararme físicamente y a estudiar las materias que debería rendir para ingresar a las Fuerza Aérea, pero en el medio me empezaron a surgir las dudas”, contó, Facundo que sabía que posiblemente no tendría retorno a su lugar de residencia “el hecho de saber que me iría a Córdoba y no volvería nunca más me hizo replantear el tema”, dijo a continuación.

Luego de realizar un test vocacional que lo direccionaba constantemente para las ingenierías, aun poco convencido busco ayuda en un test de inteligencia que le confirmó su capacidad para desempeñarse en el área.

Llegando el momento de partir, sabiendo que quedaba atrás su familia, se fue a vivir a San Rafael a la casa de sus abuelos y comenzó a estudiar Ingeniería Civil en la Universidad Tecnológica Nacional.

“El primer tiempo me costó mucho acostumbrarme, vivía lejos de la zona céntrica, pero la universidad tiene un ambiente muy favorable para el estudio, además armamos un grupo con compañeros que son de Malargüe y de esa manera fue más factible llevar adelante la carrera”, relató.

Cuando se acostumbró a su nueva rutina, comenzó a hacerse más independiente y consiguió su primer trabajo.

“A lo largo de la carrera uno va madurando y más allá de que mis padres me pagaban el estudio, decidí trabajar los tres primeros años que cursaba, repartía churros. Me levantaba a las 05:00 y a las 11:30 estaba desocupado, me quedaba el día entero para cursar y estudiar”, recordó.

De a poco, tratando de meterse en su terreno profesional, consiguió trabajo en un estudio de arquitectos, en donde realizaba cálculos y dibujos. También trabajó para una empresa, desempeñando sus tareas en un barrio.

“Siempre tuve la inquietud de volver a Malargüe, creo que a todos nos pasa. Por eso, apenas termine de rendir mi última materia de la ingeniería un conocido me comenta que andaban buscando un ingeniero en la municipalidad para cubrir una licencia por maternidad de la arquitecta Diana Blajevitch. Me presenté, ingresé a trabajar y eso me altero un poco los planes”, acotó.

El puesto que estaba suplantando comenzaba a dar sus giros.

“En enero del 2015 comencé a trabajar para el municipio, realizando observaciones de planos e inspecciones, cuando se reincorpora la arquitecta me quedé trabajando en el área. Cuando se produce el cambio de gestión e ingresa el intendente Jorge Vergara pasé a ser coordinador de obras privadas, paralelamente tenía otros trabajos con empresas”, relató el Ingeniero.

Comenzó un año 2016 con mucha expectativa porque tenía un cargo importante en el municipio y un presente familiar en progreso.

“Mientras cursaba la facultad me puse de novio con una chica de San Rafael, también ingeniera Civil, ella se vino a vivir a Malargüe junto conmigo, en el 2016 nos casamos y nació nuestro primer hijo, hoy son dos y una beba en camino, fue un año de mucho crecimiento”, daba a conocer el entrevistado invadido de nostalgia.

Con el pasar de los meses dictaba clases de física en la sede de la Universidad de Cuyo, pero cuando le ofrecieron quedar como Director de catastro y obras privadas, tuvo que dejar de dar clases y comenzó a tener una responsabilidad mayor, en un cargo prácticamente político.

“Debo de agradecer a la gestión de Jorge Vergara porque me extendió la mano, como experiencia laboral este lugar que me ha tocado ocupar ocasionalmente ha sido muy importante ya que me ha forjado la personalidad. En lo profesional he aprendido mucho, he conocido mucha gente, me deja gran aprendizaje porque aprendí a cambiar el paradigma que existe con los funcionarios públicos y a mostrar que las cosas se pueden hacer bien”, mencionó respecto al cargo que actualmente ocupa.

“Malargüe es una tierra de posibilidades, creo que hay que ser conscientes que nada es fácil en la vida, todo implica su sacrifico”.

Desde su experiencia, le pedimos que nos diera su punto de vista para que sirva de motivación para otros jóvenes que desean crecer profesionalmente en nuestro medio y nos dijo: “Trataría de hacer hincapié en que todo necesita esfuerzo, el irnos lejos de casa nos cuesta, aquellos que tienen la posibilidad tienen que hacerlo. Mis padres fueron una fuente de inspiración, porque cuando yo no tenía ganas de levantarme a estudiar sabía que mi papá se estaba levantando a las cinco y media para ir a trabajar para que yo pueda estar estudiando”.

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Dra. MARÍA ÁNGELES DOMINGUEZ: SU PRINCIPAL OBJETIVO ES EL COMPROMISO SOCIAL
Dra. MARÍA ÁNGELES DOMINGUEZ: SU PRINCIPAL OBJETIVO ES EL COMPROMISO SOCIAL

María Ángeles Domínguez, es médica, tiene 30 años y regresó hace muy poco tiempo a su Malargüe natal con el principal objetivo de comprometerse socialmente con las familias del departamento.


Terminó sus estudios secundarios en la escuela Técnica minera y segura de lo que quería para su futuro buscó su rumbo en Mendoza, para estudiar en la Universidad de Cuyo, en donde se recibió de medica general, realizó su residencia en la especialidad de pediatría en el hospital Humberto Notti y actualmente está atravesando el último año de formación, que es el año de devolución comunicatoria, en el que se desempeñará en la devolución primaria.

“En realidad siempre me interesó mucho la atención primaria, creo que el pediatra cumple un rol muy importante con la familia”, expresó en la nota realizada por Ser y Hacer.

De su experiencia de vivir lejos de casa, María Ángeles contó “en principio es adaptarse, por ahí la gente de la cuidad es más estructurada, por eso lo que más me costó fue establecer vínculos. Con los años uno se va acostumbrando, se adapta a todo eso y agarra la rutina de estudiar”.

Como actividad extra jugaba al futbol, en el equipo de la Universidad de Cuyo, lo que fue un gran paso para integrarse socialmente.

Consultada de por qué volvió a este departamento expresó “básicamente amo Malargüe, mi familia esta acá, mis abuelos son una parte importante por la que vuelvo. Creo que hay un gran campo para trabajar, faltan profesionales, es una buena oportunidad tanto como para mi desarrollo personal como para la comunidad”.

Su mamá docente, su padre médico y su única hermana psiquiatra, impulsaron el camino de la joven médica.

Sobre su experiencia laboral relató “Hay situaciones particulares en las que es difícil trabajar con niños, más que nada por los diagnóstico, pero aprendo yo más de los niños que ellos de mí. Ellos me entregan mucho. Mi carrera es hermosa, requiere compromiso social, que sea perseverante, todo tiene su recompensa y estudiar te lleva a evolucionar como persona y ser mejor profesional”.

Desde el pasado lunes 10 de junio la profesional se ha instalado en el hospital regional, en donde por durante un año dejará su experiencia trabajando en pediatría, atendiendo en consultorio y en dos centro de salud barriales.

“Elegí el hospital Malargüe porque es mi lugar de procedencia”, culminó emocionada la entrevista.

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Lic. ELISA CONESA “MALARGÜE NO ESTA TAN LEJOS, TIENEN QUE INTENTARLO”
Lic. ELISA CONESA “MALARGÜE NO ESTA TAN LEJOS, TIENEN QUE INTENTARLO”

Tratando de animar a otros jóvenes para que tomen la iniciativa de buscar el rumbo para capacitarse en lo que les guste, para luego regresar al pueblo y demostrar todo lo que se ha aprendido, la kinesióloga Elisa Conesa dijo la siguiente frase “Malargüe no esta tan lejos, tienen que intentarlo. Es una experiencia nueva y todo enriquece, todo sirve. Siempre es bueno conocer gente nueva y buena, siempre se tiene la posibilidad de volver”.


Después de vivir por 10 años en Mendoza, lugar al que se fue apenas términó el secundario en la escuela Técnica Minera, la joven regresó para abrir las puertas de su consultorio de Kinesiología y Fisioterapia denominado “Kinesio Activa”, con la intención de devolver a la comunidad todo lo que aprendió.

“Cuando empecé la carrera en la Universidad Juan Agustín Maza, mi hermana mayor vivía en Mendoza, entonces no me costó tanto. Hice la carrera completa, incluyendo la práctica en hospitales”, nos dijo.

Se recibió en el 2015 y comenzó a trabajar durante cuatro años en un consultorio en la capital provincial, lo que le permitió adquirir experiencia suficiente para que cada vez que viniera de visita a su ciudad natal analizará la posibilidad de instalarse acá.

“Notaba la necesidad de los adultos mayores, por eso realicé el posgrado en geriatría que me permitió darle otra cara a los requerimientos, ya que es necesario que esos pacientes tengan independencia y autonomía”, relataba preocupada por la causa.

La licenciada Conesa se ha preparado en su área. Realiza constantemente capacitaciones para mantenerse actualizada, por ejemplo, punción seca, ventosas neumáticas, Qi Gong terapéutico postural y su posgrado en gerontokinesiología, lo que le da seguridad para trabajar con los mayores.

Los afectos que tenía en esta ciudad, más el entusiasmo de sus padres, le dieron el empujón que necesitaba para volverse a casa.

“No tenía nada que me atara a Mendoza, pero si en Malargüe, por eso mis padres y familiares colaboraron para poner a funcionar el consultorio”, expresó.

Elisa contó su experiencia al regresar a su tierra “cuando estaba Mendoza, trabajaba sola en el consultorio, por lo que pasaba la mayor parte del día ocupada y volver a Malargüe me permitió bajar el ritmo, aparte puedo ayudar a mi familia, mi principal paciente es mi papá”, relató emocionada.

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PROGRAMA VUELTA AL PAGO
PROGRAMA VUELTA AL PAGO

El programa “Vuelta al pago” es un propuesta pensada para promover el desarrollo de las comunidades regionales a través de la formación laboral e inserción profesional de estudiantes, graduados, docentes y no docentes de la UNCuyo en instituciones públicas y organizaciones sociales localizadas en su lugar de origen. Siempre dentro del territorio de la Provincia de Mendoza. Tiene como principal objetivo promover la capacitación académico/científica, formación de recursos humanos y transferencia de conocimientos. Intensificar las relaciones institucionales de la Universidad Nacional de Cuyo con entidades y organizaciones sociales del territorio provincial y colaborar con el desarrollo de los departamentos, fomentando la participación activa de los estudiantes, egresados, docentes y personal de apoyo académico formados en la Universidad Nacional de Cuyo.


Bajo este programa, y durante dos meses, dos jóvenes estudiantes del último año de la carrera de Trabajo Social que cursan hace 6 años en la ciudad de Mendoza permanecerán realizando sus pasantías en el Hospital Regional, lo que les permitirá involucrarse en el campo laboral.

Araceli Bravo es de Agua Escondida, cada tanto vuelve a su lugar de procedencia, pero ahora le tocará poner en práctica lo aprendido en su etapa de pasantías en el hospital local.

“Es una oportunidad muy interesante, para conocer cómo trabaja la institución”, declaraba la joven. Su padre es agente sanitario en Agua Escondida y de ahí surge la inquietudes por parte de la joven, “me interesa la atención primaria de la salud, el trabajo de la mujer, la idea es crear cierta herramientas necesarias que necesita el pueblo y que solamente se hace con profesionales. Son instancias que creo que es importante poder estudiar”, decía Araceli.

“La identidad de las mujeres en la zona rural es un tema que me gusta mucho, niñez y adolescencia. Creo que esta instancia del hospital me va a brindar las herramientas para saber cómo está trabando el hospital en el área de la salud”, expresaba la estudiante que comienza a experimentarse.

Por su parte, Fernanda Martínez, malargüina, está cursando también los últimos años de la carrera y contó “volviendo un poco a casa, agradecida de la oportunidad del hospital y la universidad. Primer día con muchos proyectos y expectativa. Es como una devolución de lo aprendido”.

Quien estará a cargo de supervisar la tarea de las jóvenes es la Trabajadora Social Fernanda Lucero, quien brindó detalles del programa:“Es una estancia universitaria, destinadas a los últimos años de los alumnos que están en cualquier carrera de la UnCuyo y que tengan el 70% de las materias aprobadas”, expresó.

“Durante estos dos meses, las jóvenes estarían pagadas y tienen que cumplir una carga horaria en la institución que hayan presentado el proyecto. Vale la pena remarcar que es para otras carreras, hay experiencia de ingenieros en sistema, industriales, ingenieros agrónomos, estudiantes de comunicación, sociología, es decir, de todas las carreras que estén en la universidad y es una convocatoria que se abre dos veces al año”, decía la profesional Lucero.

“Una pasantía o experiencia es sumamente enriquecedora, permitiendo que les dé ganas de volver al pago”, culminó.

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VOLVER CON UNA PROPUESTA CONCRETA
VOLVER CON UNA PROPUESTA CONCRETA

La flamante arquitecta Fernando Mirón presentó como tesis de su carrera universitaria un proyecto de construcción de un nuevo aeropuerto fundamentando esa obra en que “la ciudad de Malargüe ha ido tomando relevancia a nivel provincial, nacional y mundial por lo tanto comienza a surgir la demanda de una terminal aeroportuaria que contribuya a la proyección intercultural, favorezca el crecimiento socioeconómico y turístico de la región sur mediante la interacción con otras culturas y regiones y que contribuya a la conectividad en el ámbito local, provincial, nacional a internacional”.


“La actual localización promueve la urbanización dispersa ya que el crecimiento se da bordeando al aeropuerto y es una zona de amenaza y riesgo para la población circundante en caso de un aterrizaje fallido”, señala uno de los puntos de la fundamentación.

El proyecto contempla instalaciones 645 pasajeros/ hora pico y “una terminal aeroportuaria de 16.000 m2 para dar soporte a 4 vuelos semanales”.

Se plantea una relocalización del aeropuerto para permitir la urbanización del área donde hoy se emplaza. El sitio elegido para el desarrollo del proyecto se localiza próximo al cruce de las rutas 222, que va hacia las leñas y la ruta 40, a unos 20 minutos de la ciudad de Malargüe.

El acceso principal al aeropuerto se realiza mediante la ruta nacional 40. El control o peaje verifica la entrada y salida de vehículos. Una rotonda permite el retorno de los autobuses que solo llegan a este sector donde están las paradas de colectivos.

Los autos particulares pueden estacionar en el sector descubierto o techado. Por otro lado, también se planteó solo un acceso peatonal que coincide con el eje del proyecto que se encuentra limitado por jardines a los costados.

Planta Baja

La planta baja se compone de áreas de acceso público entre las que cabe mencionar las áreas de check in localizadas a mano derecha e izquierda cerca de las áreas de atención a pasajeros.

En el hall principal también se localizan agencias de viajes, una casa de cambio y sanitarios públicos.

El área de arribos con su respectivo sanitario y control de Iscamen se localiza cerca del patio de valijas por cuestiones funcionales y operativas del aeropuerto.

Las áreas de administración se encuentran nucleadas en el centro y a los costados del área de arribos. Las áreas restringidas a personal aeroportuario cuentan con sus propias circulaciones verticales, escaleras y ascensores. Contando las áreas destinadas a pasajeros con las propias.

Una vez en el primer piso, un área de acceso público o área de exposición de artistas locales es el nexo entre planta baja y el restaurante ubicado en el segundo nivel.

Desde allí los pasajeros pueden dirigirse al área de pre embarque internacional ubicado a mano izquierda previo a pasar por los controles de Policía aeroportuaria y migraciones.

En el pre embarque internacional un área de duty free se localiza luego de pasar migraciones. Pequeños jardines internos integran visualmente el área de asientos y un bar.

Por otro lado, aquellos pasajeros con vuelos de cabotaje se dirigirán hacia el lado derecho del aeropuerto y luego de pasar por los scaner de policía aeroportuaria accederán a un área de pre embarque equipado con jardines interiores, un bar y área de asientos.

Todos los sanitarios se encuentran nucleados en el corazón de la terminal el cual también nuclea como ya habíamos dicho funciones administrativas.

Finalmente, los arribos se realizan por medio de un pasillo con vistas a las pistas de aterrizaje. Los pasajeros de vuelos internacionales deberán atravesar el área de migraciones para luego dirigirse al área de retiro de equipaje en planta baja.

Los pasajeros con vuelos de conexión hacen el mismo recorrido salvo que no salen de la terminal sino que vuelven a ingresar al área de pre embarque.

El subsuelo técnico con áreas restringidas a personal aeroportuario se compone por un área de estacionamientos y circulaciones verticales que vinculan el mismo con el resto de los niveles.

En el subsuelo también se encuentra la sala de monitoreo y control o ‘’cerebro del aeropuerto’’ como así también oficinas de PSA, cámaras frigoríficas y depósitos para que el aeropuerto pueda funcionar como terminal de carga y se pueda abastecer desde el subsuelo el resto de las áreas operativas como restaurante, bares.

Por último, un patio ingles ventila y favorece la iluminación del subsuelo

La estructura principal de la terminal se compone de hormigón armado y una estructura secundaria de madera.

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