Portada Edición 224 Ser y Hacer de Malargüe
MUJERES HACEDORAS

Ante la inminencia del día internacional de la mujer presentamos un Tema Central dedicado a ellas y lo hacemos destacando el compromiso de ocho mujeres con la tarea que ejecutan en el ámbito de la cultura, la educación, en su rol de amas de casa, de empresarias, por su compromiso social.
Mujeres hacedoras busca ser un homenaje de periódico Ser y Hacer de Malargüe a todas esas mujeres que día a día se levantan para hacer, desde el lugar que ocupan, un Malargüe mejor.

LAVINIA MOYA VDA. DE SÁNCHEZ
LAVINIA MOYA VDA. DE SÁNCHEZ

El 23 de febrero de 1918, nació en Chenqueco Lavinia Moya, en el hogar que habían formado Acricia Roco y Diego Antonio Moya. Tuvo 10 hermanos, de los cuales solo ella sobrevive. Su historia de vida fue publicada en periódico Ser y Hacer Nro. 6, edición del 15 de noviembre de 2008.


Se casó con Ramón Custodio Sánchez y tuvieron 11 hijos.

“Tuve a todos mis hijos en la casa. Trabajé toda la vida, desde chica tuve que ahijar chivatitos, buscar leña, lavar, cocinar, ordeñaba y hacía quesos. Tuve una vida de mucho trabajo pero feliz. Estoy muy contenta de cumplir los 100 años, porque no muchos llegan a decir lo mismo”, le dijo a Ser y Hacer con una sonrisa pícara, cuando la visitamos para reflejar en nuestro diario digital sus centésimo aniversario de vida.

Recordó cuando su padre lleva, luego de trillar el trigo con yeguas, las cargas con el cereal a un molino que había en Río Grande y de donde la familia se proveía de la harina para todo el año.

“Me gustaba mucho andar a caballo, usaba montura de mujer, nunca tuve problemas para salir al campo”, expresó en rememorando risueñas anécdotas.

La abuela Lavinia es una malargüina que no dudó en doblegar su cuerpo para sembrar, regar, cuidar chivos y ser una excelente ama de casa, madre ejemplar, de espíritu alegre, aunque la vida la haya golpeado muchas veces. Es una mujer que con su aporte anónimo ha hecho de este Malargüe que hoy tenemos ese lugar que muchos eligen y elegimos como “nuestro lugar en el mundo”.

Doña Lavinia vive en Cmte. Salas y Amigorena, su casa se vistió de fiesta con familiares y amigos que llegaron para felicitarla y demostrarle su cariño.

Una familia unida es el mayor tesoro que orgullosamente exhibió en el festejo de su cumpleaños número 100.

Vaya en ella el homenaje a tantas mujeres de nuestra zona rural que doblen sus cuerpos para ayudar a sus maridos en las labores del campo, para criar hijos, para ser buenas “dueñas de casa”.

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“COCA SALZO”
“COCA SALZO”

Si alguien preguntara en Malargüe por Elvira Rovira más de uno se preguntaría quién es, cuando agregara que también le dicen “Coca Salzo”, todos le dirían es “la dueña del hotel Río Grande”.


“Coca” conoció Malargüe a fines de la década de 1980. Llegó en noviembre y aquí la recibió una nevada, para la cual ella no venía preparada. Una amiga tuvo que prestarle ropa de abrigo. Se hospedó en hotel Río Grande. Ese día tomó conocimiento que el establecimiento estaba a la venta. La negociación llevó ocho meses hasta que se concretó. Ella venía de una actividad que no tenía ningún punto de contacto con la hotelería, pues era propietaria de un instituto de enseñanza que se especializaba en preparar alumnos para ingresar a las fuerzas armadas. Su esposo, Roberto, era viajante, vendía relojes, anillos y soñaba con radicarse, cuando sus hijos crecieran, en nuestro departamento. El sueño se cumplió cuando cerraron la operación comercial y se pusieron al frente del hotel.

“Yo de hotelería no entendía nada, observaba todo, aprendía de todos, a la semana ya estaba al tanto de qué iba, era como administrar una casa, pero un poco más grande”, expresó al sintetizar sus primeros tiempos en nuestro medio.

Con mucho trabajo y esfuerzo los Salzo pudieron terminar de pagar el hotel y comenzaron a expandirse adquiriendo hotel El Cisne, algunas propiedades en nuestra ciudad como el emblemático ex Cine Avenida, luego el hotel FamilyInn de San Rafael. A las propiedades agregaron la empresa de transporte y brindaron servicios de comedor a empresas petroleras en varias locaciones.

“Yo estoy a cargo de hacer las compras, por eso la gente me ve en los supermercados, en las verdulerías, en las carnicerías, busco precio, como hace cualquier ama de casa, nada más que yo tengo una casa grande (risas). Me encanta estar en contacto con la gente que viene a quedarse al hotel, compartir con la gente que trabaja con nosotros” dice la mujer que este domingo 4 marzo cumplirá 79 años de edad y en junio 59 años de casada.

Cree profundamente en la complementariedad entre el hombre y la mujer, y por eso expresa “siempre hemos hecho todo juntos con Roberto, yo ahora me entiendo de las cosas de los hoteles y él del transporte. No nos podemos quejar, nos va bien, no tenemos deudas. Nos gusta trabajar con la gente de Malargüe y compramos todo lo que podemos aquí. Malargüe nos dio la oportunidad de cumplir un sueño y por eso a nosotros nos gusta ayudar a Malargüe e invertir aquí, soy muy agradecida de este lugar y de la gente que trabaja conmigo. Me gusta que la gente que está con nosotros progrese, les tratamos de ubicar los horarios para que estudien. Hay gente que aprendió a trabajar aquí, después se fue y realizó su propio emprendimiento y le va muy bien, eso también me gratifica”.

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DEBORA BERNAL LLORET
DEBORA BERNAL LLORET

A los seis comenzó a tomar clases de dibujo y pintura. En una sala contigua dictaban ballet, lo que le comenzó a llamar la atención y comenzó a ausentarse de las clases a las que concurría para sumarse a las de danza. Cuando sus padres se enteraron la alentaron a seguir con la danza y la inscriben en el Centro Polivalente de Artes de San Rafael. Al egresar parte a Buenos Aires donde ingresó al Instituto Superior de Artes del teatro Colón, allí curso la especialización en enseñanza de la danza clásica.


A los seis comenzó a tomar clases de dibujo y pintura. En una sala contigua dictaban ballet, lo que le comenzó a llamar la atención y comenzó a ausentarse de las clases a las que concurría para sumarse a las de danza. Cuando sus padres se enteraron la alentaron a seguir con la danza y la inscriben en el Centro Polivalente de Artes de San Rafael. Al egresar parte a Buenos Aires donde ingresó al Instituto Superior de Artes del teatro Colón, allí curso la especialización en enseñanza de la danza clásica.

En 1993 se radicó en Malargüe y comenzó a trabajar en la municipalidad de Malargüe, unos años más tarde nace el Instituto Isadora, como una institución de enseñanza de la danza a nivel privado. Está inscripto en la Dirección de Enseñanza Privada, que avala los programas de estudios, de los 10 años de estudios. Ha logrado la articulación con varias fundaciones y universidades para que las alumnas puedan seguir sus estudios a nivel terciario o universitario.

“Para mí la danza es un motor que moviliza mi vida. Enseñar danza es la entrega diaria de mi espíritu, he dejado mi vida en pro de la danza. Mis alumnos son mi segunda familia. Siento que en cada clase entrego un poco de mi misma, mi esencia, es hacer la prolongación de lo que soy y pasarle el legado a todos los que están aprendiendo ese arte maravilloso. Siento que mis alumnos han superado al maestro, ver bailar en un escenario a cualquiera de mis alumnas siento una mezcla de orgullo, de satisfacción, de haber cumplido un objetivo, una cosa que llena el corazón y el espíritu. Es saber que uno siembra una semilla en tierra fértil”, respondió a la pregunta acerca de qué significa la danza para ella.

Madre de tres hijos, ha podido siempre amalgamar ese rol con su pasión de bailar y enseñar.

“La danza me ha completado como mujer, ha hecho brillar mis lados más ásperos o menos pulidos. Es un regalo que Dios me ha dado, se lo agradezco a diario. Me siento un iluminada porque siento que Dios me ha dado un don maravillo, el de poder enseñar a bailar”, dice la docente que orgullosa nos dice que hoy algunas de sus primeras alumnas ya llevan a sus nietas al Instituto.

Débora Bernal Lloret concentra su hacer en la danza y desde allí siembra los valores de la familia, porque considera que Isadora es una gran familia donde se comparten alegrías y también problemas, pero donde todos ponen lo mejor de sí para seguir avanzando.

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FABIANA GLATIGNY
FABIANA GLATIGNY

Fabiana Glatigny culminó su escuela primaria en Tte. Gral. Rufino Ortega de nuestro departamento y la secundaria en la Técnica Minera. Formó parte de la primera promoción de profesores de enseñanza básica con orientación a zonas de fronteras del IES 9-018.


En 1992 representó a la belleza de la mujer malargüina como reina departamental de la vendimia.

En 1997 comenzó a trabajar como preceptora en el CENS 3-446, hoy Manuel Santisteban. En 2001 titularizó en esa función en la escuela Aborigen Americano. En 2013 se hizo cargo de la coordinación departamental de escuelas secundarias domiciliarias.

Su familia ha militado históricamente en la Unión Cívica Radical y en 2015 se la invitó a participar en los equipos técnicos de educación que impulsó el frente Cambiá Malargüe, que le posibilitó a Jorge Vergara Martínez llegar por cuarta vez a la intendencia municipal. Tras el triunfo a nivel local y provincial de Cambiemos se la designó Sub Delegada Administrativa de la Dirección General de Escuelas.

Desde ese cargo se ha mostrado como una gestionadora de mobiliario y de reparaciones para los establecimientos urbanos y rurales de Malargüe, reconocido por directivos y docentes.

“Cuando me hice cargo de la Subdelegación debo agradecer al equipo que estaba trabajando, independientemente de los colores políticos. Tratamos de trabajar lo mejor posible, todos nos pusimos el trabajo al hombro y eso ayuda a que todo salga adelante. Hago uno o dos viajes a Mendoza y me manejo muchísimo en el seguimiento de los trámites por teléfono. También hay una política de nuestro gobierno que apunta a la federalización. Nos llaman desde Mendoza para conocer las necesidades de las escuelas, nos visitan, se preocupan constantemente por todas las escuelas. Cuando digo todas las escuelas son todas, por ejemplo, el año pasado la escuela de Pata Mora recibió equipamiento que hacía años que no recibía. Aquí hay un trabajo en equipo”, consignó la Subdelegada.

Al hablar de cómo compatibiliza su función actual, que demanda muchas horas de trabajo, con el hecho de ser esposa y mamá dijo “ese aspecto también requiere del trabajo en equipo con la familia, no solamente de mi marido y mi hijo (tiene 9 años) que siempre me han visto trabajando, sino con mis padres y el resto de la familia. Tratamos de coordinar los horarios para que nuestro hijo esté el mayor tiempo posible con mi esposo y conmigo y cuando no siempre hay alguien dispuesto a colaborar”.

Cuando se le pidió una reflexión por el día de la mujer respondió “para mí ser mujer es un orgullo, estoy feliz de serlo. Cada mujer creo que se tiene que sentir feliz con lo que es y hace, hay ser mujer en todos los aspectos de la vida, sin necesidad de estar en lugar relevante”.

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RUTH MERCADO
RUTH MERCADO

La Profesora Ruth Mercado es una referente del quehacer cultural y educativo de Malargüe. Se Creció en un hogar donde se leía poesía, donde los abuelos contaba historias atrapantes.



Profesora de enseñanza media y superior en Letras, egresada de la Universidad Nacional de Cuyo y Licenciada en Letras, especialista en literaturas modernas, su tesis final fue sobre la literatura regional de Malargüe. Se jubiló hace menos de un año como Directora de la Escuela Técnica Minera.

“Me encantaba dar clases, se me pasaba la hora volando, no sufrí mi carrera docente”, dijo al repasar ese momento de su vida.

El 17 de noviembre de 1987 llegó a Malargüe. Comenzó a dictar clases en el nocturno del Instituto Secundario Malargüe, cuando para cobrar los sueldos los docentes debían esperar un año. Después pasó por el agrotécnico, la escuela Técnica Minera, la Aborigen Americano, el sistema secundario semipresencial.

“Llegué a Malargüe y tuve la suerte de conocer a la gente de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores). Ahí se operó un milagro, tuve la posibilidad de ver como se formó una literatura, porque desde ese tiempo hasta ahora se formó una generación de escritores en Malargüe. Pude incorporarme, trabajar con escritores, Ana María Cruz fue mi guía. Luego creamos el Centro Cultural ConVocación y después, en 2004, cerramos el Centro y abrimos la Asociación Sociocultural Messis, que tiene objetivos más amplios, persigue una función también social y eso nos abrió el panorama de trabajo e inclusión. Aprendimos para qué sirve una organización de la sociedad civil, es decir, una entidad mediadora entre el pueblo y el Estado. Hemos participado en proyectos provinciales como De la esquina a la escuela, Mendoza productiva, se logró la creación del CENS 512, que funciona en la escuela José Ranco”, agregó después.

Desde el año 2002 comenzó a trabajar, junto a su esposo Luis Domínguez Barros y otras personas en la Asociación Cultural Sanmartiniana.

“Hemos realizado nueve expediciones desde Malargüe hasta el Paso Planchón y concretado muchas actividades revalorizando la figura de San Martín, creando centros sanmartinianos en las escuelas, muchos jóvenes que se han ido incorporando a la asociación. Hay un camino muy bello, transitado también con ese espacio”, comentó la también madre tres hijos.

Cómo hizo para compatibilizar su labor docentes con un quehacer cultural tan amplio, fue la pregunta que surgió: “En la mayoría de estas instituciones participamos mujeres y todas muy ocupadas. Cuando alguien dice -yo no tengo tiempo- le decimos -vení, si estás ocupada es más fácil para que te involucrés-“, respondió risueña.

Finalmente, consignó “no he tenido que pelear los espacios como mujer, siempre he sido respetada. Hay situaciones donde las mujeres tiene que pelear mucho para lograr objetivos, tal vez me criaron con muchas fortalezas, bastante autoestima, siempre nos dijeron que éramos buenos, capaces. La cultura y la educación abren oportunidades para todos y eso está bien que se conozca, que se difunda, para que más personas participen y se involucren”.

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BEATRÍZ MOLINA
BEATRÍZ MOLINA

En 2009 surgió la Comisión de Ayuda al Enfermo de Cáncer, en nuestra ciudad, contando a Beatríz Molina como a una de sus integrantes. La entidad tenía, y tiene, como objetivos ayudar a las personas de escasos recursos que padecen la enfermedad y posibilitar que en el hospital público se instalara una sala de quimioterapia, evitando así el desplazamiento a San Rafael, la ciudad de Mendoza u otras provincias.


En este tiempo se ha logrado que el hospital destine un espacio físico para la sala de quimioterapia y se ha conseguido algún mobiliario, falta la campana de flujo donde se preparan las drogas para tratar a los pacientes, un profesional médico y las enfermeras capacitadas para colaborar en este tipo de tratamiento.

Paralelamente, muchas personas se han visto beneficiadas con pagos de pasajes, medicamentos, algún dinero para comida u hospedaje.

La Comisión se solventa con el pago de una cuota social a voluntad, con un mínimo de $ 20,00, ferias de ropa usada, muebles y otros eventos donde se provee de mínimos ingresos.

“Siempre buscamos un doble beneficio con cada actividad que hacemos, por lado que la gente compre a bajo costo ropa y otros elementos que nos donan y vendemos, como así también recaudar fondos para pagar farmacia, pañales, algún pasaje”, comentó “Bety” Molina.

“Dios prepara los caminos”, suelen decir los creyentes. Aparentemente eso hizo con ella pues en2012 se le detectó un cáncer en los ovarios que le llevó hacer un tratamiento de dos años con quimioterapia. En 2016 le extrajeron tres tumores del intestino y en los últimos meses ha sufrido una recaída que la ha llevado a volver a un tratamiento similar al anterior.

“No voy a decir que cuando te dan los resultados de una biopsia con mi enfermedad es algo fácil. Me cayó como un balde de agua fría, me costó aceptarlo, pero con el apoyo la familia, de los amigos, pude enfrentar este proceso. Mi médico me recomendó ir a un psicólogo, pero yo me dije que iba hacer de cuenta que era un resfrío lo que tenía. Si yo me caía, me ponía depresiva, mi familia iba a estar mal, mis amigos no iban a querer verme porque iba a estar mal. Yo no sabía, ni sé, cuánto tiempo de vida tenía, pero sí quiero hacerlo de la mejor manera que pueda. El médico en Buenos Aires (donde hizo parte de su tratamiento) me dijo que cada quimio era una inyección de vida, que no dejara de pasear, a las fiestas, y la verdad que lo de pasear lo tomé al pie de la letra (risas). El estado de ánimo, la actitud con que uno tome la enfermedad tiene mucho que ver. Sigo trabajando con la Comisión de Ayuda al enfermo de Cáncer, con la Unión Vecinal Nuevo Horizonte, mosaiquismo, pintura, tejo, ahora estoy por envasar tomates. No puedo trabajar porque estoy en contacto con mucho público y por ahí mis defensas suelen estar bajas”, expresó con marcado optimismo.

En 2012, cuando le anuncian su diagnóstico, estaba cursando el segundo año de la Tecnicatura Superior en Higiene y Seguridad en un local del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Cuyo en calle Villegas. Luego conversar con sus profesores y compañeros ofreció su casa para que realizara el cursado y así no tener que pasar frío. En 2014 obtuvo el título.

Casada y con dos hijos mayores hace frente a la enfermedad sin bajar los brazos,“con toda la fuerza, ánimo y poniendo la mejor actitud”, como escribió en su perfil de Facebook hace pocos días.

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ALEJANDRA VERDUGO
ALEJANDRA VERDUGO

Alejandra Verdugo es una malargüina que un día decidió irse a la ciudad de Mendoza a estudiar el Profesorado de Lengua Inglesa, siguiendo un camino que había abierto en ella Violeta Lucero, hoy residente en Canadá, prácticamente desde su niñez. Para lograr tu título tuvo que esforzarse mucho y trabajar para poder pagarse sus estudios.


Se desempeñó en los mejores colegios bilingües del gran Mendoza, en empresas, bodegas. Como sus estudios se prolongaban a raíz de las complicaciones de algunos de sus trabajos muchas veces pensó en volverse, pero su mamá Orfelina siempre la alentó a seguir.

Vivió dos años en Estados Unidos, regresó a nuestro departamento cuando su ya extinto padre, don Isidro Verdugo, comenzó a tener problemas de salud.

“Mi sueño siempre fue volver a Malargüe y abrir mi academia. Hace siete años que lo logré cumplir. Mi objetivo es que la gente hable inglés, porque es mi fortaleza profesional, y viajar para que los chicos vean la importancia del uso del idioma. Tenía pensado iniciar con 30 alumnos, pero en marzo se inscribieron 60. En julio de ese año seis papá me comentaron que querían que sus hijos fueran a Inglaterra y así armé el viaje y ya el segundo año de Windland (el nombre de su Instituto, que significa tierra de vientos) viajé con seis de mis alumnos. El segundo año fui con cuatro…este año fui con dos. Vamos a Londres tres semanas, nos quedamos en casas de familias. Tenemos 20 horas de clases a la semana y hacemos una inmersión en la lengua, en la cultura y en el mundo, porque los chicos y yo, que también tomo clases, compartimos con personas de todo el mundo en inglés. La primera semana los chicos dicen que les parece lindo pero no entienden mucho, la segunda les gusta más y la tercera semana nadie se quiere venir. Es una experiencia muy enriquecedora”, dijo Alejandra a muy pocas horas de haber regresado de Europa.

Orgullosa de sus alumnos, comentó que en cada viaje recibe felicitaciones por la conducta de los chicos.

Su academia está en barrio Malvinas Argentinas, este año no abrirá inscripciones porque cuenta con una cantidad de alumnos suficientes que le permiten seguir cumpliendo el objetivo de que todos hablen inglés y entiendan el idioma. El plan de estudios se basa en profundizar la fonética para poder entender el inglés. Recibe a niños desde los cuatro años que aprender jugando, luego pasar a formar parte de grupos donde la exigencia es que en clase todo se hable en inglés.

Sobre el final de la conversación manifestó “yo sueño y esos sueños se los traslados a los chicos, porque a mí me hubiese gustado a su edad haber viajado, haber entendido en la escuela. Yo no tengo chicos, pero me sale la madre muchas veces cuando viajamos porque estoy muy pendiente de ellos. Mi trabajo me hace muy feliz, yo no quiero tener tantos cursos porque me gusta disfrutar de estar con cada uno de mis alumnos y que hable en inglés, lo mejor de todo es que saben más que yo (risas)”.

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GRISELDA CORONADO
GRISELDA CORONADO

En la mañana trabaja como administrativa en el Círculo Médico, por la tarde en un consultorio médico de Av. Rufino Ortega. Es mamá de un varón que es ingeniero y una mujer que estudia bromatología. No es por estos aspectos que la destacamos, aunque bien merecido estaría, sino por su hobby, la fotografía. Le gusta reflejar con su cámara a Malargüe y su gente, para luego mostrar ese trabajo en redes sociales.


Su vocación por la fotografía comenzó en su casa paterna. Su padre, don Juan Carlos, trabajaba en una empresa petrolera y los fines de semana sacaba fotos en casamientos. En su hogar había un laboratorio de revelado blanco y negro.

“Cuando yo era chica sacaba fotos blanco y negro, lo ayudaba a mi papá. Después seguí con las fotografías color y en la era digital lo hice con cámaras digitales. Tengo fotos de cuando iba a la escuela, que la mayoría de la gente no tiene del secundario, por ejemplo, algo que ahora es tan común. He digitalizado muchas fotos que estaban en diapositivas, de cuando era chica” comentó en una amena conversación.

Su hijo le enseñó el manejo de programas fotográficos de edición.

“Cuando voy a trabajar saco fotos en mi trayecto, me gusta reflejar los amaneceres y los atardeceres, el cielo de Malargüe. Voy también a algunos eventos que se realizan, mi interés no es comercial, sino subir fotos a las redes sociales. Cuando saco una foto busco transmitir lo que estoy viendo en ese momento. No viajo mucho, por eso mi fotografía es muy local. Busco fotografiar rostros, algunas expresiones, para que la gente las comparta en las redes, creo que es una forma de promocionar a Malargüe y todas las cosas lindas que aquí suceden. Hay mucha actividad cultural y deportiva, trato de ir a las que puedo y que la gente después las comparta en sus redes sociales. Algunas cosas que me gustan las imprimo, para que me queden entre mis cosas personales” agregó después.

Con el hacer de Griselda muchos malargüinos se ven reflejados y en la era de la digitalización y las redes sociales su vocación la puede llevar a cabo con mucha alegría, sin cobrar nada a cambio, sólo por amor a esa actividad que le supo transmitir su padre cuando el ambiente de la fotografía estaba reservado más para el hombre que para la mujer.

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MUJERES QUE SABEN LO QUE QUIEREN

Me gusta hablar con mujeres que saben lo que quieren, que trabajan cada día por conseguir un sueño y que cuando lo conquistaron continúan su labor para protegerlo, hacerlo crecer y, de algún modo perfeccionarlo, sin dejar de ser mujeres bien femeninas, en algunos casos madres y también abuelas. Las ocho mujeres con las que hablé para dar forma a este Tema Central tienen sus ideas claras, sienten verdadera pasión por lo que hacen. Disfruté cada entrevista y les agradezco a todas que no solo me abrieran generosamente las puertas de sus casas o lugares de trabajo, sino también una ventanita en sus corazones para contar brevemente sus historias. Estoy seguro que cada una de estas mujeres pueden inspirar a otras a dar el salto en busca de los proyectos que saben las harán felices.


Ninguna de estas mujeres necesitó denostar a un hombre para llegar a ser lo que son. Al contrario, varias de ellas hablaron de la complementación con sus esposos o con varones que encontraron en ámbitos donde se desempeñaron o desempeñan.

Madres de familia, mujeres de negocios, compañeras, solteras o casadas… Todas representan varias de las facetas de la mujer de hoy. Todas me parecieron mujeres llenas de vitalidad, alegres, preocupadas por la sociedad en la que viven y que tratan que sea un poquito mejor cada día.

Ha dicho que el Papa Francisco que “la mujer es la que da armonía y sentido al mundo. Es ella la que traer la armonía, que nos enseña a valorar, a amar con ternura, y que hace que el mundo sea una cosa hermosa”. Suscribo esas palabras y creo que Malargüe tiene su hermosura, más allá de lo paisajístico, porque aquí viven muchas mujeres dispuestas a armonizar en el mundo de la cultura, de la sociedad, del quehacer diario en la casa, en los negocios y algunos ejemplos los hemos publicado en las páginas anteriores.

Mujeres líderes

Mientras el hombre frecuentemente abstrae, afirma e impone ideas; la mujer, la madre, sabe custodiar, unir en el corazón, vivificar.

El mundo necesita de buenos líderes; sean ellos hombres o mujeres, el sexo no determina la eficacia o la inhabilidad, podría ser más bien que indica características diversas inescrutables a simple vista, pero complementarias.

Un pensador nos recuerda que la diferencia entre perseguir un sueño y una ilusión depende de si se sueña junto con otras personas para hacer de esos sueños una realidad o en cambio nos abstraemos y encerramos en nosotros mismos en una ilusión perenne e ineficaz.

Las mujeres no necesitan copiar el liderazgo masculino. Una mujer líder, con su estilo femenino y materno (por el don natural) podría hacer soñar con su dirección una empresa, una organización o una familia. Hoy es más frecuente encontrar en algunos lugares de trabajo grupos conformados en su mayoría por mujeres y madres de familia.

Las mujeres demuestran capacidades distintas y en algunos ámbitos, depende de la persona, con mayor desempeño que los hombres; por ejemplo en la organización y en la realización de múltiples funciones. No se trata de destacar en que son mejores ellas respecto al varón. Cada uno puede observar en su propio contexto la riqueza del trabajo en equipo del personal mixto en varias circunstancias.

El papel de la mujer no debe ser funcional con cuotas 'rosa' o instrumental al perseguir la equidad de sexos. De las palabras a los hechos hay mucho en el camino.

Sin embargo, las mujeres líderes pueden y deberían desempeñar actividades de mando y responsabilidad hasta hoy exclusivas o limitadas a los varones.

El liderazgo tiene en la mujer tiene una variante transformadora desde su unicidad de madre y de fémina y que abraza toda la realidad cuando se trata de dar una visión de conjunto y asumir directrices centradas en la persona.

Es justo y necesario que muchas mujeres se entusiasmen en compartir el gran talento que tienen para transformar nuestra realidad.

Cuidado con la mujer moderna

En la actualidad se exige mucho a la mujer: que tenga una carrera profesional de éxito y trabaje, que cumpla con los esquemas sociales y tenga esposo e hijos y se ocupe de ellos, que se encargue de llevar el peso de organización del hogar, tarea en la cual el hombre "colabora" y que además goce de una imagen impecable a base de gimnasio y tratamientos de belleza varios. Todo ello para encajar en la idea estereotipada de la "mujer actual", la "supermujer".

Se ha avanzado en la defensa de los derechos de la mujer, pero el precio que se ha pagado ha sido la adquisición de más deberes, demasiadas obligaciones. Por ejemplo, parece que una mujer no tiene el derecho de trabajar sino la obligación de trabajar para no estar "fuera de época".

Me parece, como ya opinan varios estudios, que poco a poco se vayan equilibrando los nuevos derechos adquiridos con las obligaciones y que las mujeres puedan decidir por sí mismas lo que quieren hacer (que no ser), sin la presión social de cumplir o no el estereotipo de la "mujer moderna".

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Periódico Ser y Hacer de Malargüe
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