RIESGO ALUVIONAL ¿ESTAMOS PREPARADOS?

En el marco de la consultoría desarrollo urbano y el cambio climático, huella urbana actual e histórica, escenarios de crecimiento urbano y estudios básicos sobre vulnerabilidad ambiental y antrópica de Malargüe, concretada por la Municipalidad de Malargüe, el gobierno de la provincia de Mendoza, Fundación YPF y el Banco Interamericano de Desarrollo, arrojó que el riesgo aluvional es una amenaza seria al desarrollo urbano de la ciudad de Malargüe. Las cuencas del río Malargüe y del arroyo Pequenco fueron puestas bajo la lupa de la consultora encargada del estudio que tuvo como objetivos prioritarios efectuar un análisis de riesgo y propuesta de medidas de mitigación que afecten a cualquiera de las componentes que las forman, peligrosidad, exposición o vulnerabilidad de forma que se reduzca o se elimine en la medida de lo posible y establecer una zonificación de amenazas que sea un limitante al desarrollo urbano de forma que no se generen nuevas áreas de riesgo.

EL PUNTO DE PARTIDA
EL PUNTO DE PARTIDA

El estudio de inundaciones fluviales se centró fundamentalmente en el estudio hidrológico e hidráulico y el análisis de las áreas de inundación de la ciudad de Malargüe.


Para ello fue necesario conocer las características hidrológicas del terreno constituyente de las cuencas de captación, de cada uno de los ríos, arroyos y afluentes. A partir de estos puntos, se tomaron los datos de registro de lluvias con los que posteriormente se obtuvieron los datos de los caudales máximos.

En la zona de estudio se analizó, como ya se dijo, en el Pequenco, al norte de la ciudad, y la del Río Malargüe, al sur de la misma, de forma que obtenidos los caudales máximos y una vez elaborado el estudio hidráulico se obtuvo la relación de calados, velocidades y áreas inundadas adecuadas a la realidad.

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ESTUDIO HIDROLÓGICO
EL PUNTO DE PARTIDA

Tuvo en cuenta el estudio del clima actual, así como en la proyección para el estudio del escenario de cambio climático, se utilizaron los datos diarios de cantidad de precipitación en milímetros, correspondientes a la estación meteorológica de Malargüe del aeropuerto Malargüe, información de 60 años correspondiente al periodo 1956-2016.


Las principales afecciones que se producen en el Río Malargüe están en su mayoría concentradas en la margen izquierda del mismo. Esta zona ha sido denominada de acuerdo al Estudio de Crecimiento Urbano Componente 2 como Zonas de Oportunidad, y en ella se localiza una industria dedicada al carbón (ex fábrica Grassi), y un grupo de viviendas que han sido denominadas como vivienda dispersa sobre suelo agrícola con consolidación baja (algunas viviendas del barrio Virgen Carmen, futura zona industrial y el sur de la Colonia Hípica).

De acuerdo a los resultados obtenidos de los modelos realizados, para una recurrencia de 3 años no existe afección en ninguna de las viviendas. Asociado a una inundación de 25 años de recurrencia, resultan afectadas tanto viviendas como la edificación dedicada a la industria, registrándose calados en un rango de 0.2 a 1 metro.

Para los periodos de retorno de 50 y de 100 años se observa como aumenta la mancha de inundación en superficie manteniéndose en un intervalo de profundidad de 0.2 a 1 metro.

Referente a las afecciones del Río Pequenco, de acuerdo a los resultados obtenidos de los modelos realizados, resultan expuestas a la amenaza de inundación las edificaciones situadas a una distancia respecto de ambas márgenes del tramo estudiado, inferior a un kilómetro.

Las edificaciones que han resultado afectadas por la amenaza de inundación por encima de los 20 centímetros pertenecen a complejos cabañas de la zona norte y vivienda dispersa sobre suelo agrícola, situadas gran parte de ellas a orillas de la ruta 40 Norte fuera del núcleo urbano, alcanzando ante eventos de inundación rangos comprendidos en un intervalo entre 0.2 y 2 metros.

Vías

En lo que respecta a la exposición de las vías de acceso y circulación principales de la ciudad, las huellas de inundación de los ríos Malargüe y Pequenco cortan fundamentalmente a la Ruta 40

Agua potable

La red de agua potable atraviesa de norte a sur la zona determinada como inundable en el Río Pequenco. No se esperan afecciones puesto que no hay ninguna planta potabilizadora.

Líneas eléctricas

La red de alta tensión discurre al oeste de la ciudad y esa aérea, en principio, no presentaría afección. Las líneas eléctricaspara el caso de aquellas que coinciden con la huella de inundación, en principio, sería inexistente.

Depósito de Gas

Existe un depósito de gas localizado en la margen derecha del Pequenco, junto a la Ruta 40. Debido a su localización, el depósito está totalmente expuesto a la amenaza de inundación.

Puentes de la Ruta 40

En el caso del puente sobre elPequencolos resultados apuntan a que la estructura cumple únicamente para una avenida de un periodo de retorno de 3 años. Además en base a la visita de campo la sección del cauce a su paso por el puente muestra signos de depósito de sedimentos, por lo que es de resaltar la necesidad de dragado para aumentar la sección.

Referente al puente del Río Malargüe, la estructura limita la capacidad del cauce ya que provoca un estrechamiento brusco de la sección. La estructura presentaría problemas.

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MEDIDAS DE MITIGACIÓN
MEDIDAS DE MITIGACIÓN

En el caso del Río Malargüe no se han propuesto medidas de mitigación debido a que las profundidades alcanzadas en las edificaciones afectada son de unos pocos centímetros. No obstante en el caso de la fábrica de carbón se podría estudiar la propuesta de realizar un muro con objeto de protegerla de una posible inundación


Para el caso del Río Pequenco, las soluciones propuestas se fundamentan por un lado en los resultados obtenidos de la modelización hidráulica realizada en el presente estudio, y por otro en el documento “Macrozonificación del Campo Cañada Colorada”, el cual hace referencia a su vez al Proyecto desarrollado por el Instituto de Investigaciones Hidráulicas de la Universidad Nacional de San Juan.

De esta forma, la primera solución propuesta para la mitigación de las inundaciones teniendo en cuenta el riesgo aluvional consiste en la ejecución de obras de control de erosión y torrencial, en concreto de cinco diques o presas contenedoras escalonadas.

Los diques, obras transversales al eje del cauce, son la solución más simple y efectiva para la corrección de cauces, donde el efecto embalse provoca el depósito de los sedimentos en el vaso del dique.

Se recomienda la limpieza o descolmatación de materiales orgánicos y sedimentos de forma que se garantice su funcionalidad.

Además en determinados tramos del cauce tales como curvas podría resultar necesario la realización de muros con la función de encauzar los caudales más altos y evitar un posible desbordamiento.

Ejecución de un dragado cada 10 años acompañado de un aumento de la sección del cauce, considerando han sido los siguientes: un dragado de un metro para el tramo posterior a la unión de los arroyos Durazno y Pequeño (6 km) y considerado un ancho de 35 m lo que resulta un volumen de aproximadamente 200.000 m3.Además con la tierra extraída se pueden realizar terraplenes en los márgenes con el objetivo de crear “muros” para contener el agua.

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ALUVIONES: PREVENCIÓN INFORMACIÓN Y PREPARACIÓN PARA LAS PERSONAS
ALUVIONES: PREVENCIÓN INFORMACIÓN Y PREPARACIÓN PARA LAS PERSONAS

Por Lic. María Teresa Soto-Servicio de asesoría en protección civil y emergencias

Los aluviones corresponden a un tipo de movimiento brusco de tierra mezclado con agua. Se caracterizan por sus flujos rápidos y violentos capaces de arrastrar rocas y otros materiales que descienden por una quebrada o lecho de río. Estos ocurren cuando el agua se acumula rápidamente en el suelo a raíz de una lluvia intensa o deshielos repentinos, convirtiendo el terreno en un caudaloso río de lodo o barro.


En nuestro departamento debido a sus características particulares de zona de montaña, los aluviones se originan por precipitaciones intensas en las zonas de altas pendientes y depresiones donde, sin percibirlo, suceden situaciones de lluvias sostenidas en el tiempo y con precipitaciones liquidas y sólidas, es decir, sobre ese sector también precipita nieve y sobre la misma también cae lluvia liquida.

Ocupar un sector territorial con estas características propias puede provocar pérdidas de vidas humanas, numerosos daños en viviendas, obras civiles, instalaciones de tendido eléctrico, de comunicación y obras de riego.

Si vives, trabajas, o visitas zonas con riesgo de aluvión, presta atención a lo siguiente:
• Si mientras en tu estadía advierten sobre que se aproxima o se espera una lluvia fuerte y si esta es sostenida por mayor tiempo de lo normal.
• Si la temperatura en nuestro departamento va a ser más alta de lo normal.
• Subida repentina del nivel y caudal de un curso de agua.
• Aumento de turbiedad del agua en los cauces.
• Disminución repentina del nivel y caudal de agua sin causa conocida.
• Fuerte ruido de fondo, como de muchos camiones acercándose.


¿Qué debemos hacer en caso de un aluvión?


 Si estas en la cordillera, o pre cordillera, no te ubiques en barrancos u hondonadas en días de lluvia.
 Si debes evacuar hazlo hacia lugares que la autoridad haya definido como zonas seguras, si no existen aéreas definidas “aléjate del curso de ríos, esteros y quebradas”.
 Si el aluvión se está acercando y no puedes evacuar a una zona segura, procura buscar protección en la parte alta de un inmueble, (pisos superiores de casas, techos, u otra estructura).
 Si estas conduciendo y llegas a un área afectada por un aluvión, evita cruzarla y aléjate del lugar.
 Aléjate de la zona afectada por el aluvión, ya que podrían generarse otros en la cercanía.
 Vuelve a tu hogar cuando las Autoridades lo indiquen y que es seguro hacerlo.
 Mantener siempre preparada la mochila de emergencias.

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¿EL POR QUÉ DEL ESTUDIO?
¿EL POR QUÉ DEL ESTUDIO?

El Director del Plan Estratégico Malargüe, Lic. José Luis López, dio a conocer el por qué del estudio que hemos publicado en exclusiva.


“Este estudio se da en el marco del programa de ciudades emergentes y sostenibles, que sigue una metodología desarrollada por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), y fue realizado en conjunto por el municipio, el gobierno de provincia y Fundación YPF. Se hizo un diagnóstico general integral de Malargüe e incorpora variables modernas, como el tema del cambio climático. En ese contexto, se hace el análisis de los riesgos naturales y antrópicos que tiene Malargüe y de allí se desprende que el principal riesgo que hoy tiene Malargüe es el asociado con las inundaciones” explicó López.

Luego agregó “con ese estudio se define una zona de máximo riesgo, que básicamente es la zona norte en proximidades del Pequenco. Allí hay viviendas ubicadas muy cerca del cauce y en caso de producirse una crecida hay serios riesgos, incluso de vidas. Nosotros asumimos las recomendaciones de relocalización de las familias que allí viven y lo hemos tomado en el plan de ordenamiento de Cañada Colorada”.

En los próximos días se estará convocando a una audiencia pública para tratar este plan de ordenamiento y luego pasará al Concejo Deliberante para su posterior tratamiento.

El plan contempla la relocalización de las familias que pudieran verse afectadas, el fortalecimiento de las defensas aluvionales y fortalecer la cortina forestal, desalentando el proceso de ocupación y desforestación de la misma.

“No hay conciencia en Malargüe del riesgo aluvional porque hace muchos años que no hemos visto este riesgo palpable por la falta de lluvias, pero teniendo en cuenta el cambio climático todos tenemos que estar preparados. Hace falta una concientización respecto de este tema” argumentó el funcionario.



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ANTECEDENTES DE INUNDACIÓN
ANTECEDENTES DE INUNDACIÓN

Diario Los Andes, Viernes 08 de febrero de 1963


Quedó interrumpida la ruta a Malargüe. La lluvia de ayer produjo daños en varios tramos

Llovió intensamente en la noche de ayer y madrugada de hoy (día 7 de febrero) en este departamento, como consecuencia de la intensa precipitación la ruta 40 quedó cortada debido a la avalancha aluvional que descendió por el arroyo El Chacay, destruyendo en un amplio tramo el camino de acceso a esta villa.

Las aguas irrumpieron también es varias casas, sin que se produjeran desgracias personales. El ómnibus que salió esta mañana a las 06:30 de Malargüe no pudo cruzar la parte afectada y permanecía a mediodía en la villa sureña. Se tuvo conocimiento que el camino de acceso a las termas de Los Molles habría quedado cortado por un aluvión producido a la altura del arroyo Los Castaños, en proximidades de la mina conocida con el mismo nombre.

Diario Los Andes,Lunes 11 de febrero de 1963 (pág. 8)

El aluvión de Malargüe desbastó amplia región. Los daños abarcan cultivos, redes energéticas, caminos y viviendas.

Adquiere categoría de destrucción ponderable el daño ocasionado en amplio sector agrícola de Malargüe por el aluvión registrado entre la noche del miércoles y jueves último. Resulta sumamente difícil estimar el monto de las pérdidas ocasionadas tanto por la magnitud del problema como por la imposibilidad de determinar en qué medida podrán recuperarse las tierras embancadas.

La crecida tuvo origen en un intensa precipitación pluvial operada en la serranía inmediata que formó un alud de agua que cayó sobre la zona de cultivos en un frente de un kilómetro de extensión que se prolongó desde las 22:00 del miércoles (6 de febrero) hasta las 04:00 de la madrugada del jueves.

El alud de agua bajó por los arroyos El Chacay, La bebida y El pequenco. El primero afectó en forma parcial a la gran estancia El Chacay provocando destrucción de cultivos, embanques y pérdidas de ganado. Los otros dos arroyos conformaron un torrente de agua que se extendió en un kilómetro de frente, zona donde residen numerosos colonos.

El ímpetu y volumen de la correntada planteó una dramática situación a los aislados pobladores que debieron buscar refugio saliendo hacia la ruta nacional 40, mientras sus viviendas eran prácticamente arrasadas o cubiertas por el embanque.

Se estiman en una 250 hectáreas las partes de cultivos destruidos con embanques que van desde 60 centímetros a 1,20 metros donde los colonos tiene radicados maíz, alfalfales y papas. La correntada barrió prácticamente con la existencia de aves de corral de todos los colonos comprendidos en la zona del alud, también con el ganado mayor y menor. Las maquinarias, tractores por ejemplo, quedaron sepultadas por el lodo al igual que las demás herramientas agrícolas. 10 casas de adobe no pudieron soportar la violencia de la correntada y se derrumbaron, al igual que otras 6 viviendas de construcción precaria.

Ha sido de magnitud la destrucción operada en la ruta nacional 40, en una extensión de casi un kilómetro, en que ha desaparecido la carpeta asfáltica y el terraplén. También la correntada dañó el terraplén de la línea férrea y destruyó la línea telegráfica. Todo el sistema de riego, consistente en canales e hijuelas ha quedado borrado totalmente por el embanque, situación que ha dejado a los pobladores sin agua para riego y bebida.

Familias sin hogar

La policía suministró la nómina de las familias damnificadas. Han quedado sin vivienda, con pérdida además de mobiliario, víveres y enseres Joba Villar Vda. De Cerda, con dos hijos menores; Matilde Guajardo Vda. De Reyes, con tres menores; Ramona Guajardo de Vallejo, con tres menores; Demetrio Cerda con cinco menores; Carlos Artiaga; Exequiel Artiaga con dos menores; Florindo Artiaga con dos menores.
Casas inundadas. Juan Arturo Funes, con siete menores; Juan Manuel Rodríguez, con cuatro menores; Ramón Chayle, con tres menores; Faustino Carrasco, con siete menores; Serafín Vidal, con dos menores; José Torres y esposa; Filadelfo Vázquez, con dos menores y Manuel Morales y esposa.

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INUNDACIÓN DEL ’63 EN PRIMERA PERSONA
INUNDACIÓN DEL ’63 EN PRIMERA PERSONA

“En el mes de febrero de 1963 hubo una creciente muy grande, yo tenía 13 años. Se formó una tormenta y estuvo toda la tarde sobre las bardas, en la zona de Pincheira, más o menos. Llovió muchísimo, el agua se vino de golpe y se juntaron los dos arroyos (El durazno y Pequenco, que al unirse forman La bebida). Todavía no estaba el puente de la ruta 40 sobre el arroyo La bebida, eso era un badén. Al puente del ferrocarril el agua lo pasó por arriba y torció las vías. El agua arrastró muchas piedras grandes, troncos y todo lo que encontró” nos dijo Serafín Raúl Vidal, que vivió en carne propia “el aluvión del ‘63”, como recuerdan los pobladores de la época la creciente que se produje entre la tarde del 6 y la madruga del 7 de febrero de 1963.


Siguiendo con su relato el hombre dijo “nosotros vivíamos en la finca que teníamos al lado del arroyo. La casita de adobe estaba al fondo. Cuando la creciente empezó a frenarse en el puente del ferrocarril, las vías y la ruta 40 el agua empezó a retroceder y a inundar todo. Para que tenga una idea, adentro de la finca se acumuló un metro de arena y embanque, perdimos toda la cosecha, el pasto. En mi casa estábamos mi mamá (Acelsa Castillo), un primo y yo. Mi papá (Serafín Vidal) se había ido a Mendoza a buscar la escritura de la propiedad que ese día se la entregaron. Cuando ví que el agua cada vez aumentaba más el volumen y se nos empezó a inundar la casita tomé de la decisión que nos subiéramos arriba del techo. Seguía lloviendo, los relámpagos que había dejaban todo como de día. Estuvimos arriba del techo hasta que llegó gente a mirar lo que había pasado y nos dio una mano. Cuando pudimos bajar nos tuvimos que trasladar a la casa de mi tío Ricardo Vidal. Me acuerdo que al ropero el agua lo tumbó, no quedó colchón, ropa, perdimos todos los muebles y todas las cosas que teníamos… las gallinas, los pavos, todo. Los caballos quedaron empantanados y no podían salir ¡Fue un desastre, terrible! Estuvimos varios años para recuperar la finca”.

Consignó que la zona que se inundó fue desde la hoy calle El Panchón hasta proximidades del barrio Virgen de los Vientos, sitio al que en esa época se denominaba “la punta de la calle”.

En la zona donde se ubicaba el badén se produjo un barranco de varios metros. La ruta 40, que estaba asfaltada, también se vio afectada porque según Vidal “también hizo de tapón”, posibilitando que en las propiedades ubicadas en el sector oeste se acumulara el agua y el lodo.

“A los 30 años vino otra tormenta parecida, que inundó parte de la finca, pero no fue tan grande como la del año ‘63”, concluyó el memorioso vecino.

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TOMAR CONCIENCIA PARA DISMINUIR RIESGOS

De mucha importancia resulta el estudio que hemos presentado sucintamente en este Tema Central, que el lector e investigadores pueden ampliar recurriendo al Plan Estratégico Malargüe que funciona en el Complejo planetario Malargüe.


La consultoría partió realizando un inventario de infraestructura crítica y áreas residenciales y comerciales que pueden estar afectadas por las amenazas. Se utilizó la información sobre infraestructura de salud, suministro de agua potable, saneamiento, drenajes, suministro eléctrico, recolección de residuos sólidos, viviendas y vías, así como de zonas residenciales, teniendo en cuenta las tipologías constructivas y estructurales predominantes en cada zona.

Basados en la información sobre las amenazas, valores de exposición y funciones de vulnerabilidad, se desarrolló un análisis de riesgo probabilístico cuantitativo en términos de pérdidas físicas y humanas. Este cálculo incluyó las pérdidas máximas probables y las pérdidas anuales esperadas de los amenazas priorizadas.

Así, se estudió la amenaza de inundación de la ciudad de Malargüe, teniendo en cuenta, no solamente el nivel de afección que producen en términos de coste de reposición o de personas afectadas sino también otros parámetros como el impacto en el desarrollo urbano o el grado de estudio y de análisis existente de las amenazas, es decir, el objetivo final es cubrir esas amenazas menos estudiadas o sobre las que se tiene menor grado de conocimiento, para no ser redundantes con otros estudios ya realizados previamente y que igualmente se tendrán en cuenta en el presente análisis.

Para ello, en la evaluación de amenazas y cálculo de riesgos desarrollados se tomaron en cuenta las siguientes variables como: Daños y pérdidas históricas más importantes; Eventos naturales más importantes documentados; Información disponible que permita llevar a cabo la modelación probabilística de las amenazas naturales empleando metodologías científicas o análisis de susceptibilidad, con el uso de herramientas de cálculo; planeación y crecimiento urbano, así como ordenamiento territorial.

Los cuatro párrafos anteriores se desprenden de parte del estudio que nos debe servir a los malargüinos con el objetivo de tomar conciencia para disminuir los riesgos que puede acarrear un aluvión en nuestra ciudad, pero lo mismo podría extenderse a otras zonas del departamento, también factibles de ser escenarios de un fenómeno de estas características y que no ha formado parte del mismo.

Acudir a la provincia

La consultoría ha propuesto medidas de mitigación como un muro de contención en proximidades de la ex fábrica Grassi, para el caso de creciente del río Malargüe, y la ejecución de cinco diques o presas contenedoras escalonadas sobre el Pequenco, además de limpieza de materiales orgánicos y sedimentos, realización de muros con la función de encauzar los caudales más altos y evitar un posible desbordamiento y la ejecución de un dragado cada 10 años acompañado de un aumento de la sección del cauce.

En principio, es la Dirección provincial de Hidráulica de la provincia de Mendoza la responsable de velar por estado de los caucesaluvionalespor lo que se debe acudir al gobierno provincial para que cumpla con las tareas de mantenerlos en condiciones y realizar las obras de infraestructuras necesarias para evitar consecuencias mayores ante una lluvia torrencial.

El gobierno provincial también debe colaborar, a mi entender, para mitigar los efectos negativos del uso y ocupación del territorio pedemontano, colaborando en la adopción de medidas que se orientan a la preservación, restauración y rehabilitación de los ecosistemas y a buscar la conservación de la diversidad biológica y funcional del piedemonte. Allí deben tomarse acciones de corrección de torrentes, control de erosión, forestación, manejo del hábitat, diseño de estrategias para el control de actividades extractivas (áridos, vegetación, fauna, etc.) y educación.

Es necesario garantizar un correcto manejo de los excedentes hídricos, a partir de acciones en el origen de la formación del escurrimiento, detención o retención en el sistema de drenaje, aumento de la capacidad del drenaje minimizando los impactos de aguas abajo y creación de áreas de reserva para amortiguamiento del escurrimiento. La garantía de éxito de las distintas acciones requiere que la población aprenda a convivir con la amenaza (creciente-inundación), que exista equidad en las medidas a ejecutar, que se propicie la participación activa y real de los actores de las zonas urbanas en cuestión y entender que se trata de un problema interdisciplinario e intersectorial.

Tarea para el municipio

El municipio como tal debe implementar tareas de manera urgente. Defensa Civil debe pensar en planes de evacuación y medidas de precaución ante la amenaza aluvional, que conozcamos todos, porque la gestión del riesgo es transversal a todos los sectores.

Ya conocemos las amenazas y sus vulnerabilidades, deben seguir ahora la etapa de prevención, pero también debemos saber cómo estamos preparados para resolver la emergencia, cuando el desastre ya esté declarado, y finalmente, generar mecanismos financieros para poder tener un respaldo económico que nos permita asegurarnos que todo el circuito funcione.


En nuestro territorio es fundamental planificar teniendo en cuenta el punto de vista hidrológico, ya sea desde el punto de vista urbano como el desarrollo productivo ganadero, minero y agrícola.

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Periódico Ser y Hacer de Malargüe
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