EDUCAR PARA EL AMOR

Todo lo que sea dar oportunidades a los hijos para pensar en los demás, tener dominio personal, incrementar las virtudes humanas, es educar para el amor. El amor es entrega, comunicación y donación de la persona, plena y definitiva, que se consigue cada día con una alegre constancia. Nos encontramos hoy con un reduccionismo de valores, en el que el amor es el más maltratado. En ese contexto es que aportamos una serie de reflexiones acerca de la necesidad de educar en el amor para ejercer una sexualidad responsable. Hemos pensado la presentación de este Tema Central dirigido fundamentalmente a los padres, a los tíos, a los abuelos, a los docentes con la esperanza que abramos un camino de diálogo sobre un tema que debe abordarse con seriedad y desprovisto de toda ideología.

UNA ASIGNATURA PENDIENTE
UNA ASIGNATURA PENDIENTE

La educación del amor o sentimental es la gran asignatura pendiente de nuestras sociedades, asistimos a un cierto analfabetismo sentimental, y en algo tan serio e importante como el amor y la estabilidad es algo que merece la pena plantearse, pues hay muchas personas que sufren por ello.


No tener las ideas claras puede tener un elevado costo.Contra ello se erige el amor inteligente que es aquel que se expresa con una afectividad madura, que pone sobre la mesa los sentimientos y la razón pero sin perder la ternura ni la espontaneidad, y que comparte unos ideales que lo hacen trascendente.

Se ha puesto de relieve la paradoja de que frente a los grandes avances científicos y tecnológicos hay un fuerte retroceso en la formación humana, que nos imposibilita para mantener una relación con el otro que favorezca un amor sano, equilibrado, sin falsos idealismos y realista.

Todos necesitamos dar y recibir amor, porque el amor es entregarse al otro, buscando lo mejor para él.

El mejor amor se echa a perder si no se cuida a base de pequeños detalles que hacen agradable la convivencia. Es como una planta a la que hay que cuidar y mimar.

Ello no significa de ningún modo caer en la hipersensibilidad que es nociva y puede convertir la convivencia en algo insoportable. Es evitar discusiones innecesarias, aprender el arte de aceptar distintos criterios. El saber ceder, el saber encajar y la capacidad para zanjar un tema sin volver obsesivamente sobre él.

Hay que evitar que las tensiones y problemas impidan el diálogo durante horas o días, gestos negativos, lenguaje crítico hacia el otro. Por eso es necesario adquirir habilidades comunicativas aprendiendo a respetar al otro, mostrándolo con palabras, gestos y acciones, saber ponerse en su lugar, cuidar el lenguaje verbal. Aprender a callar cuando es redundante hablar, cuando solo sirve para pelear, es el mejor argumento para evitar agravios y recriminaciones que solo conseguirían envenenar a la relación.

Es bueno evitar en los momentos de cansancio o tensión plantear cualquier cuestión conflictiva, lo mismo que tomar una decisión importante en ese contexto.

Finalmente, nos parece importante estar atento a las necesidades del otro desde la ternura, porque debemos tener presentes siempre que el amor, en primer lugar, plenamente humano, es decir, al mismo tiempo sensible y espiritual. No es pues simple manifestación de instinto y de sentimiento, sino también, y principalmente, acto de la voluntad libre, destinado a mantenerse y a crecer en las alegrías y dolores de la vida cotidiana.

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DE LA “EDUCACIÓN SEXUAL” A LA EDUCACIÓN PARA EL AMOR
DE LA “EDUCACIÓN SEXUAL” A LA EDUCACIÓN PARA EL AMOR

La “educación sexual” como ha sido llamada por los grupos ideológicos que la defienden, radica mucho más en el propósito de dar información que de educar. Los que detentan el estatus de expertos en estos temas se identifican como “sexólogos”. La información que se pretende presentar a los jóvenes y niños como la más adecuada para su “educación sexual” es de tipo biológico e ideológico, tratando de generar un cambio en la visión, valores y actitudes acerca de la sexualidad que son etiquetados y descalificados como tradicionales o prejuiciosos.


La tesis básica de la sexología es que no existe naturaleza humana, es decir, que el ser humano no es objeto de ninguna definición que lo delimite y menos en un “deber ser”, pues es modificable por su entorno cultural que es más un producto de éste. En consecuencia se entiende que se distinga entre sexo y género. Sexo se refiere únicamente al dato físico y género a todos los elementos culturales que determinan el comportamiento de una persona como hombre o como mujer en una época y en una sociedad determinada. Por tanto no hay en la naturaleza humana, ni en la biología, algo que establezca lo que es ser hombre o ser mujer, todo es un producto cultural. Así también cada individuo está en la posibilidad incluso de elegir con cuál género se identifica más, con cual orientación sexual se siente más a gusto: hombre, mujer, homosexual, lesbiana, bisexual, transgénero.

Como no existe un “deber ser”, no hay naturaleza humana en qué basarse, entonces la única guía para juzgar qué se puede hacer y qué no en materia sexual una parte el principio del placer por el placer mismo. De tal manera que para el enfoque de la “educación sexual” son válidas prácticas sexuales como los encuentros sexuales ocasionales, bisexualidad, la convivencia sexual sin matrimonio, el aborto provocado, la pedofilia (a partir de cierta edad y con el consentimiento del menor) el intercambio de parejas, el sexo en grupo. Todo sin más límites que te guste, que lo acepte la otra persona, que no le dañe.

Todo comienza cuando se abre la puerta a la “educación sexual” porque, se dice, es necesaria para evitar embarazos no deseados, embarazos de adolescentes, la difusión de enfermedades de transmisión sexual, el sida y los abortos. Se argumenta que esto sucede por falta de información de los jóvenes y que la solución está en la información, la eliminación de mitos y prejuicios, en la orientación sobre el uso del preservativo, de los anticonceptivos, de la pastilla del día después, etc. Fundamentalmente se trata de proporcionar información biológica sobre el funcionamiento de los aparatos sexuales masculino y femenino; información sobre cómo se realiza el coito sexual, la contracepción, el aborto, “el sexo seguro”, las enfermedades de transmisión sexual.

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HACIA LA EDUCACIÓN PARA EL AMOR
HACIA LA EDUCACIÓN PARA EL AMOR

La sexualidad es algo que toca a todo el ser humano desde el instante de su concepción. En el momento que comienza la primera célula, el cigoto, ya tiene un código genético que la identifica como hombre o como mujer si es xy o xx, esto implica a todo el desarrollo físico y psíquico de toda persona y también implica que todo acto humano es un acto sexuado; se hable, se camine, se piense, todo se hace como hombre o como mujer.


Como todo en el ser humano necesita educarse, la educación sexual es necesaria, pero también es necesario que todos los que tienen responsabilidad en la formación de niños y de jóvenes y especialmente los padres, sepan qué clase de educación sexual pueden recibir sus hijos y estén al tanto para que les llegue con la debida prudencia.

Lo que tenemos que tener claro es que la sexualidad es una inclinación al don de sí y por consiguiente es toda la persona la que se entrega y en esta entrega se consideran los elementos biológicos, psicológicos, sociales y espirituales en orden a conseguir una vocación, sólo así la sexualidad será enriquecedora y gratificante porque implica el darse al otro y no por uno mismo por placer egoísta.

Educar para el amor, es educar en la capacidad de dirigir el instinto sexual hacia el amor y encuadrarlo en el desarrollo de la persona. Es ese precisamente el punto de partida y punto final de toda educación, incluyendo naturalmente la educación sexual: la clara concepción de lo que el ser humano es como persona, su origen y destino trascendente, su valor y dignidad.

La educación para el amor concibe al ser humano como poseedor de una naturaleza por la cual está llamado a la realización plena de sus facultades, a la felicidad (la que no puede confundirse con el placer). La educación para el amor toma en cuenta que el ser humano es un ser inteligente y con voluntad, lo cual lo hace un ser libre, dueño de sí mismo, es un ser responsable, que no puede pertenecer a otro, que es capaz de un proyecto de vida, que es capaz de comprometerse, de darse a sí mismo. Un ser cuya naturaleza y dignidad no merece ser utilizada como una cosa, sino respeto y amor.

La educación para el amor implica la educación de la libertad, la educación de la voluntad. Por eso constituye la esencia fundamental de la educación de la persona. No puede consistir solamente en información, es primordialmente formación. Formación del carácter y de una personalidad.

Se realiza entonces, desde el vientre materno, con cada detalle en el trato diario con los padres y con los hermanos. Se hace a través del cultivo de las virtudes humanas y de los valores esenciales del hombre, los valores éticos. Pero es también formación de la inteligencia, para abrirse a la verdad, para conocer el bien, para tener una conciencia moral y hacer adecuados juicios morales. La inteligencia le indica el camino a la voluntad para encontrar el bien.

La educación para el amor, es también educación de la afectividad, lo que hoy se le llama inteligencia emocional, saber guiarse y emplear los sentimientos y emociones, buscando que predominen los buenos sentimientos, los que vibran con los valores más elevados y el apasionamiento por lo bueno, porque no hay en este mundo nada bien hecho que no se haya hecho con pasión.

La educación para el amor por medio de la educación de la libertad lleva a la persona a hacerse dueña de sí misma, de su capacidad para tomar decisiones, para soportar la frustración y las dificultades cuando esto vale la pena, a practicar el bien aunque esto cueste, a evitar el mal aunque sea el camino más placentero. Es controlar aptitudes, cualidades y defectos, aprovechando unos y combatiendo otros. Siendo dueño de sí, entonces se es capaz de entregarse a los demás, en la familia, en la comunidad, en la amistad, en la vocación, en el matrimonio.

En la educación para el amor se reconoce que el hombre y la mujer son distintos, iguales en dignidad, pero complementarios. La tendencia natural es la tendencia entre hombre y mujer ordenada a la procreación. Esta tendencia busca ser completa, total y para toda la vida cuando se nutre del amor. Eso es lo que experimenta quien ama, quiere vivir un amor exclusivo y para toda la vida. Y ese amor quiere ser fecundo, quiere amar al amado a través del hijo.

La educación sexual dentro de la educación para el amor debe ser proporcionada por los padres, no se da en grupo, sino en forma personalizada, individual, ya que cada persona es diferente y en un tema tan delicado no se debe prestar la comunicación pedagógica para ninguna mala interpretación, el contenido debe adaptarse a las necesidades e inquietudes del niño, del joven, a su nivel de madurez, a su personalidad.

Se necesita entonces, para educar a los hijos en la sexualidad delicadeza; oportunidad –más vale un año antes que un segundo después- ; y naturalidad, no naturalismo, ni desfachatez. Apoyándose siempre en la verdad.

Los valores si se viven en el ambiente familiar, se transmiten más fácilmente. ¿Cuáles valores? El respeto a la vida y el respeto a la persona especialmente, y en general, el respeto a los valores fundamentales de la existencia. Para esta época en que vivimos un exacerbamiento del sexo como genitalidad a través de los medios de comunicación, la influencia ideológica de la ideología de género y la influencia del grupo de pares, los jóvenes tienen que enfrentarse a un ambiente muy agresivo, por lo que deben estar preparados para salir airosos de sus embates. Un aspecto de esta preparación es una muy buena autoestima y una actitud asertiva para mantenerse firme en sus principios.

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EN BUSCA DE UNA ORIENTACIÓN
EN BUSCA DE UNA ORIENTACIÓN

Existe un programa que brinda herramientas para educar en el amor, se trata de “Protege tu corazón”, que tiene referentes en nuestro departamento, la Prof. Lourdes Ferrada y Cristina del Papa, entre otras.


Protege tu Corazón(TPC)es un programa de formación del carácter y la afectividad, desde su creación en 1993, se ha aplicado en más de 600 instituciones educativas de 19 países de América, Europa y Asia.

En nuestro país, Protege tu Corazón comienza a aplicarse en el 2002, y luego de 13 años, cuenta con presencia en las provincias de Salta, Jujuy, Mendoza, San Juan, San Luis, Corrientes, Buenos Aires.

PTC ofrece talleres para niños, adolescentes, jóvenes, padres y docentes, abarcando los más variados temas como autoconocimiento, manejo de emociones, prevención de adicciones, autoestima, proyecto de vida, relaciones familiares, amistades, salidas y noviazgos, presiones del ambiente, fertilidad, medios de comunicación, etc. El programa consta de más de 40 módulos cuyos contenidos ofrecen la información que necesitan a cada edad teniendo en cuenta las circunstancias y el ambiente en que se desenvuelven los chicos.

La metodología utilizada hace que los talleres se presenten de una manera atractiva y directa. Se intercala la exposición de conceptos con ejercicios individuales, debates grupales, material audiovisual, juegos y dramatizaciones.

Cada sesión se considera como si fuera la única oportunidad para generar actitudes de cambio. Su desarrollo está minuciosamente planeado de tal manera que el aprendizaje llegue a través de varios canales intelectuales y sensoriales: pensar, oír, escribir, ver, así como oir, leer, hacer, moverse, discutir, descubrir…, con el fin de optimizar la retención y también la diversión.

Este tipo de dinámica despierta mucho interés y aceptación porque llega a la inteligencia y al corazón. A la inteligencia, porque hacerlos pensar es un propósito que se busca permanentemente a fin de que el adolescente interiorice los conocimientos y vaya adquiriendo su propio criterio. Y al corazón, porque mediante testimonios de vida se ve sensibilizado a transformarlos en una actitud propia.

Aspira a que el adolescente salga de sus sesiones con un alto nivel de disposición de “meterle ganas” al rasgo de carácter “fuerte”que le proponen y pasar voluntariamente a la acción en su vida cotidiana. Busca que los adolescentes tengan el placer de conocerse y valorarse, de experimentar la alegría de sentirse ubicados en la vida, el gozo interior de pensar y descubrir su misión, de ser capaces de diseñar un proyecto de vida, de vivir un noviazgo sincero y afrontar la aventura del amor verdadero con mentalidad de victoria.


¿En qué ámbitos se aplica Protege tu corazón

 En colegios: Sesiones para alumnos de primaria y secundaria con continuidad anual.Talleres para padres solos o acompañados de sus hijos.Talleres para docentes
 En grupos independientes
 En clubes: Sesiones para niños y adolescentes y talleres para padres y entrenadores
 En Universidades: Sesiones para estudiantes de primeros semestres.
 En Empresas: Conferencias y talleres.


Seminarios y Diplomados: Seminarios de capacitación y diplomados abiertos.


Los resultados

1. Una mayor cohesión familiar. Se reporta un incremento en la comunicación entre padres e hijos.

2. Mayor habilidadpara construir y cultivar mejores y más profundas amistades. Esto se logra a través del respeto mutuo y la autodisciplina.

3. Mayor capacidad para concretar metas que desarrollan su carácter y un mayor aprecio por los beneficios derivados de la lucha por conseguirlos

4. Mejora el manejo de las presiones sociales y de grupo. Aprenden a reconocerlas y enfrentarlas.

5. Eleva la autoestima, mejora el conocimiento propio y la habilidad para tomar decisiones. Enseña a los estudiantes a salir adelante con confianza en ellos mismos.

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¿POR QUÉ APLICAR UN PROGRAMA COMO PROTEJE TU CORAZÓN?
¿POR QUÉ APLICAR UN PROGRAMA COMO PROTEJE TU CORAZÓN?

Protege tu Corazón es un programa pionero y de avanzada, por su modo directo de impartir los talleres y el enfoque optimista de la sexualidad.


Convencidos de respetar siempre la libertad, el estilo del programa es el de proponer, no imponer.

Se explica el “knowhow” de habilidades que son muy útiles para la vida: integrar las dimensiones de la persona, manejar adecuadamente emociones particularmente difíciles, construir autoestima, tomar decisiones acertadas, no ser ni pasivo ni agresivo en la comunicación, defender valores y metas aprendiendo a resistir las presiones negativas, desarrollar un filtro interior en el uso de la tecnología.

¿Es realista el mensaje?

Mucha gente padece hoy una especie de “síndrome sentimental”: si esto me gusta debe ser bueno, si esto me atrae entonces vale la pena, si aquello no es emocionante hay que descartarlo.

A los sentimientos, que son muy buenos y necesarios, les resulta difícil captar las realidades de la vida con nitidez. Confiar únicamente en ellos es arriesgado porque son limitados para guiarnos en el camino de la vida. La inteligencia, en cambio, posee mayor capacidad para captar con lucidez si algo es bueno, o vale la pena, o se debe descartar.

En cada taller de Protege tu Corazón se invita a pensar para generar descubrimientos sobre la propia realidad y reunir elementos que conduzcan a decisiones óptimas, que muchas veces, chocan con la realidad y entorno del adolescente. No obstante, es deber del educador, transmitir la información oportuna, veraz y exacta, que eleve la mirada del alumno y lo alienta a sentirse capaz de tomar decisiones que lo ayuden a ser más pleno, y por lo tanto, más feliz.

En este sentido es fundamental el papel del educador, que conozca bien el entorno, y “filtre” sus mensajes con realismo.

Por otra parte, el programa está estructurado para implementarse a largo plazo. Es necesario el acompañamiento de padres y profesores, que conozcan con profundidad el programa y adhieran a sus principios, de manera de que la coherencia en el mensaje y el refuerzo del mismo durante el año, ayuden al logro de los objetivos propuestos por Protege tu Corazón.

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EDUCAR EN Y PARA EL AMOR

Es necesaria una verdadera formación, no simple información. Una educación integral, respetuosa de los procesos de crecimiento y desarrollo humano, que preste atención al conocimiento y la voluntad, a los sentimientos y emociones, a la genitalidad y la afectividad, al dominio de sí y al respeto del otro, a la ternura y al placer, a la intimidad y a la apertura, a la comunicación y al amor.


Estoy convencidoque debemos recapitular algunas cosas a nivel social para darnos cuenta que cada día que pasa perdemos más el don del amor. Por eso creo que debemos exigirnos a nivel comunitario educar en el amor y para el amor. El amor hace descubrir el verdadero sentido de la persona.Recordemos que amor es cuidado y preocupación activa por el otro, es conocimiento y respeto, es vinculación y responsabilidad (capacidad de responder) y es, sobre todo, dar, darse uno mismo.

Que la educación sexual sea verdaderamente integral

Desde 2006, rige la ley 26.150, por la cual se crea el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI). La misma reconoce a todos los educandos el derecho a recibir educación sexual integral y dispone que toda comunidad educativa elabore un proyecto institucional de ESI.

La comunidad educativa tiene que tener muy presente que la educación de los hijos, sobretodo en temas vinculados a la vida humana, el amor y la sexualidad, es competencia indeclinable de los padres.

Estoy convencido, por más buenas intenciones que algunos funcionarios tengan, no se está cumpliendo en Malargüe, al menos, con la legislación vigente. Reunir en el Campus Educativo o en los patios de las escuelas a chicos y chicas para “bajarles líneas”, en un contexto de ideología de género respecto de cómo “cuidarse” para mantener relaciones sexuales, va contra los principios de respetar las convicciones personales, educar para el amor, el pudor de las personas.

Padres responsables

Los padres somos los responsables de dar formación sexual a nuestros hijos de forma gradual, individual, clara, positiva y respetuosa.

Para ello, debemos estar atentos a las influencias recibidas sobre sexualidad en el ambiente que frecuentan, para clarificar las que sean erróneas. En este aspecto de la educación es mejor adelantarse en las explicaciones que llegar tarde.

Por tanto, todo lo que sea dar oportunidades a los hijos para pensar en los demás; no centrarse en ellos, ilusionarles en grandes ideales (podrían ser bibliotecas ambulantes, pero sin ideales no serían nada); tener dominio personal (que no es represión); incrementar las virtudes humanas: sinceridad, fortaleza, sobriedad, etc... Todo esto será educar para el amor.Pués en el amor se es feliz cuando se va a dar y no a buscar.

No alcanza sólo con repartir preservativos y pastillas

Hace años que el Estado se invierte sumas descomunales en la compra de preservativos y otros métodos anticonceptivos que distribuye “gratis” (lo pongo entre comillas porque en realidad lo terminamos pagando cada uno de nosotros con los altísimos impuestos que nos cobran). La consecuencia de eso es que cada vez hay más embarazos no deseados y las enfermedades infectocontagiosas de transmisión sexual han aumentado considerablemente. Es que estos problemas se resuelven simplemente con la distribución de preservativos y pastillas.

El Dr. Edward Green – Director Científico del Proyecto de Investigación y Prevención del SIDA de Harvard – tal vez el mayor experto de ese centro, un hombre ni católico ni contrario al preservativo- afirmó: “Nuestros mejores estudios muestran una relación consistente entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor tasa de contagios de Sida…No podemos asociar mayor uso de preservativos con una menor tasa de Sida”.

Según la Organización Mundial de la Salud, Uganda tiene el descenso más espectacular de infectados por el Sida. El porcentaje de los últimos 17 años pasa de casi un 14% a un 5,4%. Uganda no ha basado su estrategia contra el SIDA en el uso del preservativo, sino en el rescate de la familia tradicional africana.

Es necesario, entonces, educar en el amor, en rescatar los valores de la familia, en la responsabilidad que implica una relación sexual

Una tercera alternativa

Mientras escribía estas líneas llegó a mis manos el siguiente texto, que planteo como alternativa frente al modelo patriarcal y al modelo propuesto por la ideología de género, elaborado por la Universidad Católica de Salta, con el que me permito terminar esta columna.

Dice la publicación en su parte final“se advierte la necesidad de desarrollar un tercer modelo, que responda más adecuadamente a la realidad y a la experiencia humana. Dicho modelo ha sido denominado de la reciprocidad, complementariedad y corresponsabilidad varón-mujer. Dicha línea parte del respeto a la dignidad y a los derechos humanos del varón y la mujer. Asimismo, intenta hacer compatible la igualdad y la diferencia entre ambos. Son manifiestas para la ciencia las diferencias a nivel genético, hormonal, e incluso psicológico. Varón y mujer son en dignidad y distintos en los niveles físicos y psíquicos; en el modo de ver la realidad y de solucionar los problemas y, más profundamente aún, en la manera de establecer relaciones con los demás y en el modo de amar. La experiencia muestra que, cuando masculinidad y feminidad actúan complementariamente, se produce una gran fecundidad en todos los ámbitos de la vida: la familia, el campo laboral, cultural, político.

En conclusión, la ideología de género diluye la identidad del ser humano, en tanto que varón y mujer, proponiendo un modelo “neutro”, ajeno a la realidad. La persona es considerada un mero producto cultural, una pura “autoconstrucción”. Frente a ello, el modelo de la reciprocidad intenta superar dos tipos de reduccionismo: el biologicista y el culturalista, integrando, armónicamente, lo recibido y lo construido, la naturaleza y la cultura, la biología y la libertad”.

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Periódico Ser y Hacer de Malargüe
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