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MUJERES DE NEGOCIOS

Como en años anteriores, dedicamos el Tema Central del 01 de marzo, en el marco del día internacional de la mujer que se conmemorará el próximo viernes 08, a destacar el accionar de mujeres de Malargüe en distintas actividades, hoy nos centramos en aquellas que llevan adelante negocios o empresas junto a sus esposos o familiares. Son mujeres sumamente activas, que combinan su trabajo diario con ser mamás, esposas, llevar sus casas adelante y darse un tiempo para ellas. Sabemos que hay muchas mujeres en Malargüe con ese perfil de allí que reconocemos nuestra arbitrariedad a la hora de la selección pero creemos haber elegido a un grupo de damas que representan a sus pares que no forman parte de ese número.

LUCRECIA BUJALDÓN: EL DIÁLOGO ES INDISPENSABLE
LUCRECIA BUJALDÓN: EL DIÁLOGO ES INDISPENSABLE

Al tener un padre miembro de una empresa familiar desde niña fue escuchando los comentarios respecto del día a día de los negocios. Cuando hace ocho años se recibió de contadora pasó a formar parte de ese mundo, de la mano de su papá Aldo. Al repasar esos primeros pasos dijo “empecé aprendiendo a sacar fotocopias y hacer de todo un poco (risas). Al formar parte de una empresa familiar esas tareas uno las sigue haciendo. Actualmente estoy más abocada a las finanzas, es decir, ir viendo cómo se van cumpliendo los objetivos de acuerdo al flujo de dinero, cubriendo las necesidades del día a día y proyectándonos en el futuro. La mayor parte del tiempo lo dedico a ver los asuntos de La Cordillera (la Estación de Servicio YPF de nuestra ciudad), pero también colaboro en ver la parte financiera de Cañada Colorada, que es la parte agrícola ganadera a la que también nos dedicamos como familia”.


Destacó que lo más significativo del trabajo en la empresa familiar es el buen diálogo.

“El diálogo es indispensable y lo hemos logrado. Actualmente trabajamos mi papá, mi hermano Facundo y yo, nos vemos todos los días pero siempre nos estamos mandando mensajes sobre lo que hacemos, las decisiones que vamos tomando. Mi rol es lograr los consensos, buscar los equilibrios, creo que es una virtud que tengo y trato de sacarle provecho en pos de la armonia”, puntualizó la joven sobre la relación entre los miembros de su familia en las empresas.

Cómo se hace para que el trabajo no se mezcle con las relaciones familiares, le preguntamos y nos dijo “ese tema lo trabajamos. Técnicamente eso se llama solapamiento, donde la empresa se mete un poco en la familia y la familia en la empresa. Nosotros tenemos como empresa familiar un protocolo familiar, esto es: un acuerdo de reglas, políticas, pautas y valores que nos permiten disipar el solapamiento y que tanto la empresa como la familia estén en armonía.

En pareja y con dos hijos dice que aprendió a compatibilizar esas responsabilidades con lo laboral.

“Me gusta hacer lo que hago. Siempre trato de priorizar las cosas que tengo de ganas de hacer, tengo la posibilidad de acomodar mis horarios a las necesidades que voy teniendo. Yo quiero criar a mis hijos como me criaron a mí, mi mamá siempre estuvo presente y en eso trato de imitarla. Mis niños también tienen abuelas y abuelos muy presentes (risas), siempre dispuestas a dar una mano” indicó Lucrecia.

Finalmente, la interrogamos por las relaciones en el mundo laboral, entre los hombres y las mujeres y respondió “trabajo con varones y no veo que haya diferencias, si bien opino que las mujeres somos un buen ingrediente dentro de las organizaciones. Estimo que la diferencias están en la pasión que le pone cada uno a lo que hace sin distinguir entre mujeres o varones. Trabajo mucho el tema de recursos humanos y me gusta ese tema.”

“Creo que la capacitación es fundamental, por eso siempre trato de estar leyendo libros, artículos de revistas para actualizarme. Gracias a Dios estoy muy a gusto con lo que hago”, concluyó la joven empresaria.

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SILVIA SEPÚLVEDA: “CUANDO SE PRESENTAN LAS DIFICULTADES REZO MUCHO”
SILVIA SEPÚLVEDA: “CUANDO SE PRESENTAN LAS DIFICULTADES REZO MUCHO”

Desde joven Silvia Sepúlveda trabajó en el comercio, más precisamente en la venta de productos alimenticios. Al casarse, su esposo tenía una sociedad con uno de sus hermanos y ella se sumó al negocio de venta de materiales de construcción. Hace 32 años que está abocada al ramo.


“Este es un rubro de varones y eso se sentía mucho al principio, pero he ido aprendiendo el trato con ellos. Tuve que aprender a comprar, a relacionarme con los proveedores, el nombre de las piezas. Conmigo trabaja Lili, que antes trabajaba en una verdulería, y aprendió a vender los productos que nosotros comercializamos, hoy se puede poner al lado de cualquier a vender varón porque sabe mucho” indicó Silvia al relatar su experiencia en el campo comercial.

El principal desafío que ha tenido que sortear en su negocio tuvo que ver con una complicada situación financiera.

“Nosotros tuvimos pérdidas muy grandes, una deuda comercial enorme, gracias a Dios yo era más joven, mi marido trabajaba en el petróleo y pudimos salir adelante. Hace 12 años se desarmó la sociedad y yo seguí con el negocio. Mi función es tratar con proveedores, compras y toda lo relacionado a lo administrativo. Tengo la ayuda de tres personas que son mis otros brazos. Nos permitimos equivocarnos y eso lo tomamos como parte de los aprendizajes, tenemos una muy buena relación. Siento una gran responsabilidad, en este aspecto, porque además de mi familia tengo otras tres familias a cargo. Tratamos, a pesar de las dificultades económicas de hoy en día, de tirar todos para el mismo lado, corregimos los gastos innecesarios, buscamos la forma de ir siempre adelante” expresó al hablar de su experiencia y el trato con el personal.

Sus tres hijas están viven fuera de nuestro departamento y tiene prácticamente a cargo a su mamá

“Me tengo que dividir en muchas Silvia. Una Silvia mamá, la Silvia esposa, tengo a mi madre, la casa, el grupo San Expedito, la Unión Vecinal, el tiempo no me sobra, pero me hago los tiempos. Mi mamá cocina, siempre lo hizo, compartimos el almuerzo con ella todos los días y eso es una gran ayuda”, dijo al describir su día a día.

Al concluir, y volviendo al campo del trabajo, señaló “en este tiempo hemos generado confianza con los proveedores, no tenemos deudas y si las tenemos son pagables, lo cual nos da mucha paz. Me hace muy feliz el trabajo que tengo, las instituciones que llevo adelante, soy una madre feliz. Gracias a Dios tengo fe y cuando se presentan las dificultades rezo mucho”.

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IRIS CÁCERES: “LAS COSAS QUE NO SE HACEN CON GANAS NO SE HACEN BIEN”
IRIS CÁCERES: “LAS COSAS QUE NO SE HACEN CON GANAS NO SE HACEN BIEN”

La faz administrativa de Repuestos Hugo está a cargo de una mujer, Iris Cáceres, esposa de José Díaz, titular del comercio ubicado en Av. Rufino Ortega y Beltrán.


Iris prácticamente desde niña ha estado relacionada con lo que hoy hace.

“Mi historia con los números empezó siendo muy chica. Mi padre era pintor y tenía muchos empleados, a los 15-16 años empecé a llevarle todo lo administrativo-contable a él. Hice un curso de tres años de Tenedor de libros, que sobre contabilidad. Aquí en Malargüe tuve un mercadito durante 12 años en barrio Llancanelo, en ese tiempo mi esposo trabajaba en una casa de repuestos. En el mercadito me encargaba de atender a los viajantes, hacer los pagos y creo que, gracias a Dios, lo llevé bien. Cuando Hugo dejó de trabajar como empleado y decidimos abrir nuestro comercio de venta de repuestos me hice cargo de los administrativo y dejamos el mercadito” recordó la mujer.

Sobre su labor actual comentó “acá llega todos los días mercadería, que los chicos van marcando y yo lo voy descargando en un fichero. No uso la computadora por un problema en la vista. Nuestro contador lleva lo impositivo”.

“Mi día comienza muy temprano, cuando llego al negocio, tipo 08:30-09:00 ya tengo que empezar a cargar lo que ha llegado de mercadería, programo los pagos a los proveedores, tengo que llevar todo lo relacionado con el banco. Tenemos un muy grupo de trabajo donde está mi esposo, mi hijo, Facundo y Federico que somos como una familia donde cada uno conoce su rol y eso hace todo más fácil. Yo me sé tomar algunas mini vacaciones algunos días para quedarme en mi casa haciendo alguna cosita, pero siempre tengo lo administrativo al día, sino es muy difícil llevar un negocio adelante” expresó Iris al hablar en relación al día a día de su trabajo.

Siguiendo con su relato agregó “me gusta mi función en el negocio, yo creo que las cosas que no se hacen con ganas no se hacen bien”.

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NORA ARROYO “NUESTROS HIJOS QUE NOS COMPLETAN”
NORA ARROYO “NUESTROS HIJOS QUE NOS COMPLETAN”

Cuando con su marido, Marcelo Schajnovetz, decidieron tener un negocio propio para que sus hijos pudieran tener unos papas presentes, dado que él en ese momento trabajaba en el petróleo fuera de nuestro país, Nora estuvo dispuesta a ser parte del emprendimiento. Evaluaron varias alternativas hasta que finalmente se inclinaron por tener una farmacia, en el camino el recordado farmacéutico y bioquímico Jalil Nasser puso a la venta su establecimientoy el matrimonio realizó una oferta. Llegaron a un acuerdo y ella pasó a ocuparse de la faz administrativa, combinándola con lala atención al público. Herminia Rojas, que trabajaba con Nasser fue un importante apoyo en esos primeros tiempos, según reconoce la propia Nora.


“Nosotros hemos sido muy abiertos a aprender, somos la generación que tuvimos que pasar de la maquinita de escribir o la de sumar a la computadora. Con Marcelo hemos hecho todo juntos y las cosas que van apareciendo en el día a día las conversamos para ir buscando las soluciones entre los dos”, comentó Nora, una mujer de voz pausada y sumamente cálida en el trato.

Al describir sus ocupaciones mencionó “he tratado de hacerme tiempo para todo. Cuando mis hijos (Gabriela y Marcelo) eran chicos les preparaba el desayuno antes de ir a la escuela, luego venía una chica, que estuvo por más de 30 años con nosotros, y se encargaba de los quehaceres de la casa mientras yo estaba en la farmacia. Al mediodía siempre preparé la comida. Me gusta levantarme temprano y hacer algunas cosas en mi casa, es algo que me gusta mucho. Le dedico un tiempo a mi jardín. Mi día comienza a las 06:30- 06:45 porque voy a pilates en la mañana. Mi trabajo consiste en hacer los pedidos de las tres farmacias (Malargue 1, 2 y Río Grande) todos los días.Manejo toda la parte de compras, envió la reposición a cada una de las farmacias, controlamos los stock, evitamos los medicamentos vencidos. También tengo a mi cargo los beneficios o descuentos para los clientes”.

Paralelamente, se ocupa de las relaciones con el personal.

“En las farmacias somos un equipo, cada uno aporta lo mejor de sí para cumplir con los objetivos y eso es muy satisfactorio para todos. Me siento muy a gusto con las personas con la que trabajo.Me encanta el trabajo que tengo, amo este mundo de papeles, para mi venir hacer esto no me cansa, siempre disfruto y tal vez por eso es que estoy contenta. Para mí nunca ha sido un peso trabajar y ser esposa, madre, abuela como lo soy ahora (risas). Me siento realizada como mujer, que he crecido un montón. Reconozco que mi marido me dio las fuerzas para llegar a este momento. Él es una persona que le gustar ir para adelante, hacer cosas, soñar proyectos y llevarlos a la realidad. Me gusta acompañarlo en lo que hace. Pero déjame decirte algo, el resultado más lindo de nuestro matrimonio son nuestros hijos que nos completan con una familia hermosa”, nos dijo la mujer mientras sus ojos se ponían brillosos.

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SILVANA FERRERO: “TENEMOS QUE SEGUIR APOSTANDO PARA SALIR ADELANTE”
SILVANA FERRERO: “TENEMOS QUE SEGUIR APOSTANDO PARA SALIR ADELANTE”

Siendo empleada estatal un día decidieron, junto a su entonces novio y hoy esposo Ricardo “Richard” Marengo, abrirse camino en la actividad privada. Comenzaron a evaluar alternativas, él ya tenía la tienda Iglú. Se decidieron por la venta de productos de limpieza, sin conocer absolutamente nada del rubro.


“En los primer años estábamos Richard, mi mamá y yo en la atención al público, lo administrativo, las compras. De lunes a sábados atendíamos el comercio. Los domingos nos atendía el proveedor en San Rafael, íbamos en vehículos que nos prestaban Víctor Arce o Víctor Cabús que tenía un Rastrojero, también íbamos en un Jeep gris que teníamos y con carro atrás ¡Nos agarraban unos vientos en la entrada a Las Leñas que parecía que nos iba a volar! Después fuimos avanzando y ya nos traía la mercadería un transporte. Los domingos llegábamos a la tardecita a descargar y ordenar para abrir el lunes en la mañana. Era un trabajo de lunes a lunes. He descargado camiones, controlar, marcar. Aquí sé cómo se hacen las cosas porque yo mismo las he hecho” rememoró Silvana.

La estrategia de venta al principio fue la de realizar combos de ofertas y la venta de productos de limpieza sueltos, que en épocas de crisis tiene buena salida. Como “equipo que gana no se cambia” ha seguido con esa consigna hasta este momento.

Con el tiempo Limpia hogar, el nombre del comercio, fue añadiendo otros rubros.

“El negocio que hoy tenemos fue porque lo pidió la gente. Todo lo que los clientes nos iban pidiendo lo fuimos incorporando. Lo que me pedían hacía lo imposible por conseguirlo.

Se reconoce adicta al trabajo, que comparte junto a 10 personas, algunos de ellos con varios años de antigüedad en su comercio.

Al hablar de la Silvina mujer comentó que no sabe cocinar, de esa tarea se encarga su mamá, su esposo “o la rotisería”. Cuando nació Martina, su hija, le hizo un lugar en el negocio para estar en los primeros tiempos junto a ella. Luego la abuela Olga y una tía colaboraron en el cuidado.

“Mi hija siempre tuvo muchos actividades y el negocio me ha permitido tener los tiempos para llevarla y traerla, de ir y venir. Creo que he sido una mamá presente, donde he privilegiado la calidad a la cantidad. Con Richard tratamos de acompañarla donde vaya a bailar con la academia (integra el Young Power Ballet)”.

Volviendo a su labor comenta “no me pesa para nada ser mujer en mi rubro igual que las crisis, los que llevamos varios años en esto hemos soportado la crisis 2001, la del 2010, la del 2015…los comerciantes somos especiales para afrontar las crisis porque sabemos que aunque hayan crisis siempre tenemos que seguir apostando para salir adelante. La manera de superarse es apostando y teniendo esperanza que todo es cíclico. Soy una mujer feliz con lo que hago y me gustan los desafíos”.

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SILVIA PEREZ: “CUANDO UNO HACE LO QUE LE GUSTA ES FELIZ”
SILVIA PEREZ: “CUANDO UNO HACE LO QUE LE GUSTA ES FELIZ”

“Nosotros empezamos con mi esposo (Raúl Santisteban) solos. En cada cosa que él emprendía yo llevaba los papeles. Ahora se ha hecho una SRL donde están dos hijos, mi marido y yo, cada uno cumple su función. Yo me encargo de la calle, es decir, bancos, pagar impuestos, correo y todo lo demás. Ahora se me ha simplificado todo porque las facturas las enviamos por mail” nos dijo Silvia Pérez, una mujer que desde lo administrativo ha acompañado el crecimiento de la empresa familiar.


Silvia reconoció que mucho del oficio lo aprendió de su suegra, que llevaba la administración de los emprendimientos del padre de Raúl, el recordado escultor Juan Manuel Santisteban.

Junto a su esposo han incursionado en el rubro de la papa semilla, la ganadería, el recordado corralón Los Leones que estaba en la esquina de Av. San Martín y Ruibal, las maquinarias viales y otros emprendimientos.

“Estuve muchos años en la parte administrativa, cuando mis hijos fueron creciendo y se incorporaron con sus parejas a la empresa he ido delegando tareas. Me reservé el trabajo de calle porque me encanta, tanto como ser abuela (risas). En otras épocas era la que me encargaba de llevar los chicos a la escuela, al médico, las cosas de la casa, ir y volver. Nunca me molestó salir de la casa para hacer esas cosas y hacer mi trabajo. Cuando estábamos solos con Raúl y después con los chicos nos hemos sabido complementar bien, por eso las cosas se han podido hacer” expresó Silvia para sintetizar su accionar en la faz laboral y familiar.

“Cuando uno hace lo que le gusta es feliz y eso es lo lindo de la vida” concluyó la mujer, que hizo un alto en sus tareas de jardinería para atendernos en las oficinas de la firma ubicadas en calle El Planchón.

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