HISTORIA DE VIDA


Edición Número 250 del 1º de Abril de 2019

JULIO BARROSO
JULIO BARROSO

Julio Barroso nació el 13 de julio de 1938 en La Toma, San Luís. En 1948 vino por primera vez a Malargüe, junto a su madre adoptiva, Aurora López de Ranco, y en 1949 se estableció en forma definitiva.

“La Avenida San Martín era de tierra, pasaban 200 camiones por día, porque en ese tiempo se trabajaba mucho en minería ¡Era un tierral todo el día! Cuando me vine acá, como iba a una escuela nacional tuve que rendir para ingresar a quinto grado de la escuela Rufino Ortega, que era provincial. Me preparé junto a Hernán Sánchez, que también tenía que rendir porque no había podido completar el grado por tener que trabajar en el puesto con la crianza de las chivas. Nos preparó el maestro Asím, que vivía en la calle Batallón Nueva Creación, al lado de la casa de doña Casina Cabeza. Tuvimos que prepararnos todo el verano, cuando empezaron las clases rendimos bien los dos”, expresó don Julio al repasar su ingreso a la escuela Rufino Ortega.

Seguidamente dijo “la escuelita funcionaba donde ahora está el Concejo Deliberante. La calefacción era a leña, cada alumno y maestro llegaba con uno o dos palitos todos los días porque el gobierno no mandaba plata, de la merienda que teníamos se hacía cargo la cooperadora. La verdad que me costó adaptarme, pero terminé el año más o menos bien. Era la época de la pelota de trapo y la enseñanza del folklore por parte de las maestras, que eran maravillosas, como la señora de Tarbenero, la señorita Saéz, la señora Inés Basotti de Santiago, la señora de Basotti, el director era don José Basotti, un hombre sumamente recto y justo. Me acuerdo que donde nos veían nos hacían preguntas sobre los temas que habían dado en la escuela. Nos unieron como grupo y nos guiaron para hacer cosas”.

Al terminar sus estudios primarios fue parte de la camada de alumnos que empezaron un nivel secundario con orientación técnica, con aval de la Universidad Nacional de San Juan, y que solo llegó hasta tercer año porque no obtuvo el reconocimiento de las autoridades educativas de Mendoza por un problema jurisdiccional entre esa universidad de la Nacional de Cuyo.

“Eso nos dolió mucho porque nos dejaron colgados en tercer año. ´Chicha´Salomón era nuestra profesora de música, el señor Blacanoy que era contador del Banco Nación nos daba clases, el Dr. Luskar y el Dr. Musetescu y su esposa, también”, evocó Barroso.

Años después, Julio, junto a otros egresados de la escuela Tte. Gral. Rufino Ortega, es convocado a conformar el Centro de Ex alumnos, donde le tocó ocupar la vicepresidencia, según se desprende de un acta del 28 octubre de 1957 que dice:

“Primera reunión del primer Centro de Ex alumnos de la escuela Tte. Gral. Rufino Ortega que designa Presidente: Guillermo Cocueff; Vicepresidene: Julio Barroso; Secretario: Miguel Ángel Gjukan; ProSecretario: Alberto Lucero; Tesorero: Daniel Ramal. Vocales: José Rasso, Germán Rivero, Carlos Ramal.

Esta Comisión presta apoyo en todos los aspectos a la escuela por el día de la tradición, es auspiciada por la Sociedad Cooperadora y el Club de Madres. El baile por el día de tradición se realizará el 9 de noviembre, en el local de la escuela, a las 21:30, a total beneficio de la institución.

Esta reunión resulta muy lúcida y concurrida con gran cantidad de padres y ex alumnos…”

A los nombrados se sumaron Gladys Quijano, Elio Quijano, las hermanas Riera, Marta Donaire, Leonor y Olga Egea, entre otros.

Ese Centro de Ex alumnos sería el germen para la fundación del Instituto Secundario Malargüe en 1959.

“Entre las actividades que hacíamos desde el Centro puedo mencionar el día del maestro, el de la madre, las primeras caravanas por el día del estudiante. El malargüino tiene un corazón muy solidario, por eso la gente nos acompañaba en cada cosa que emprendíamos. Conformamos un grupo de danzas folklóricas y en cada actividad que organizábamos bailábamos. Éramos unas 30 parejas. Las danzas que más gustaban eran la raspa, el carnavalito y el pericón. Los bailes los organizábamos en el ´hangar aeroclub, que era el salón más grande que en ese momento teníamos en Malargüe ¡Era hermoso ver ese hangar colorido, lleno de mesas y con la pista de baile en el medio, lástima que no se conserven casi fotografías! Nuestra asesora era la señora Olga Avecillas de Bastías”, señaló más adelante.

“Con el tiempo, nosotros alquilamos un salón a don Blas Flores y ahí nace el Instituto Secundario Malargüe, empezamos a comprar mesas, sillas, pizarrones, como así también lo necesario para preparar un refrigerio. Los profesores trabajaban gratis. Cuando estábamos en segundo año, el Rotary Club nos da el apoyo. Todos los miércoles dos integrantes de nuestro grupo iban a las reuniones del Rotary y así nace la juventud rotariana de Malargüe. Como el Rotary tenía su personería jurídica y nosotros estábamos desesperados por tener una escuela secundaria para seguir estudiando en nuestro departamento, le cedimos todos los derechos al Club para que se pudiera fundar el Instituto Secundario Malargüe, hecho que se concretó formalmente el 19 de marzo de 1959. Tuvimos la satisfacción de tener grandes profesores como el Ing. Bariño, que se fue a la NASA. Ahora que el Instituto cumplió 60 años sentimos que no fue en vano todo el sacrificio y el aporte que hicimos. Me acuerdo que se organizó la campaña del ladrillo y todos los días llegábamos con un ladrillo para levantar las primeras paredes. Yo estuve a cargo de la administración del Instituto, teníamos serios problemas para hacer frente a los gastos, pero siempre se salió adelante” agregó el hombre.

El entusiasta Centro de Ex alumnos de la escuela Tte. Rufino Ortega se encargó también de organizar fiestas departamentales de vendimia y de proponer como candidata a Nélida “Rula” Becerra, que se consagró representante de Malargüe en 1958.

Otra actividad organizada por este grupo de entusiastas jóvenes fue la presencia por primera vez en el departamento de Ramona Galarza, cantante de música litoraleña muy popular en todo el país en ese momento.

“El Sr. José Ranco, que era el intendente, nos ofrece traer a Ramona Galarza, que la promocionaba una marca de lanas que se llamaba ´Doble V´. Actuó en el salón de la municipalidad, se llenó. Nosotros cobramos las entradas, como era invierno pusimos un guardarropas, y también pusimos para vender comida y bebidas. Juntábamos dinero para entregar a los niños los premios de fin de año, festejos del día del niño y todo lo que necesitara la escuela Rufino Ortega y también para la escuela secundaria. También tuvimos gran protagonismo cuando a la escuela República de Chile, que funcionaba en el ferrocarril, se la quisieron llevar y lo impedimos. Hicimos obras de teatro, era una manera de no estar de ocio en la casa o en la calle” contó Julio.

Al ser interrogado por su faz personal, contó que trabajó con José Ranco en la tienda que poseía en Av. San Martín, entre Av. Gral. Roca y Beltrán, costado oeste. Era el tiempo en el cual los vendedores atendían de saco y corbata. Luego pasó a trabajar en la municipalidad de Malargüe donde trabajó “alrededor de 28 años”.

“Empecé de abajo en la municipalidad con la pala, limpiando, despachando la correspondencia, al principio como un colaborador, después de rendir me contrataron y todos los ascensos que tuve fueron por concurso. Para rendir el ingreso a la municipalidad me preparé con Héctor Deheza. En ese momento nadie regalaba el ingreso y se podía ingresar a la administración pública hasta los 36 años. Fui muchos años inspector de obras y electricidad, caminaba todo el día, después tuvimos bicicletas para hacer nuestro trabajo. Cuando estaba el Arq. Pedro Canepuccia hicimos el primer código de edificación que tuvo Malargüe, adaptando el de Mendoza. Tuve grandes compañeros de trabajo como Ricardo Martínez, Héctor Riquelme, Sifredo Aguilar, Jorge Luna, Juan y Raúl Becerra, Emigio Villar, Leonor de Rodríguez, Ernesto Pérez, Elsa Vázquez, Norita Arcangioletti, María Inés Verón, Raulito Espinoza. A nosotros nos inculcaron que nuestro jefe era el contribuyente, que es el que posibilita que el municipal cobre el sueldo, y no el intendente de turno por eso se cumplía con la ley a rajatabla. Al momento de jubilarme estuve 10 meses sin cobrar, por eso me fui a la escuela Luis Pasteur a aprender hacer alfajores y tortas para vender y tener un peso en el bolsillo

Julio Barroso se casó con Pabla Olguín y tuvieron cuatro hijos: Alicia, Elina, María Laura y Pablo, quienes le dieron siete nietos, entre ellos Melina Martínez, hija de Alicia, actual reina departamental de la vendimia.

Actualmente se dedica a hacer lo que le gusta, disfrutar de la música y el teatro.



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