NOTICIAS DIARIAS

OPINION
LA FIESTA DE TODOS

Vista panorámica del predio gaucho (Gentileza Cámara en mano]
Eduardo Araujo

Por Eduardo Araujo

La edición número 34 de la Fiesta Nacional del Chivo, sin lugar a dudas, es la que más concurrencia de público ha tenido hasta el momento, sobrepasando las expectativas de los propios organizadores. Nadie discute seriamente que en la sumatoria de todas las actividades más de 100.000 almas se dieron cita.

El no haberse cobrado por el ingreso fue un punto que sumó a la hora de verse colmado el predio gaucho del Parque del ayer, pero también hay otros factores que contribuyeron a ello.

La entrega generosa de empleados municipales merece destacarse en primer lugar. Se observó coordinación en la preparación del predio desde el montaje de los espacios de las comidas rápidas, los stands, la iluminación, los accesos, el mantenimiento de los baños, la atención del quincho de venta de chivo. El personal de la comuna se sintió acompañado por sus jefes y eso sumó. Más de un Director durmió solo un par de horas durante los días del festival, iban y venían para resolver problemas o estar en los mínimos detalles, y ya el sábado sus rostros daban cuenta de ello.

El clima familiar que se creó fue la consecuencia de un discreto, pero efectivo, operativo de seguridad orquestado desde la Dirección municipal de seguridad ciudadana.

El concurso de canto y danza, que se realizó en el polideportivo municipal, convocó a 22 delegaciones, una vez finalizado, y en el mismo lugar, tuvo lugar un torneo de Newcom que tuvo buena convocatoria y terminó sumando.

Sobre el escenario estuvieron todos los géneros musicales y los artistas locales su espacio, porque se dejó de lado las listas negras que tanto daño hicieron en el pasado.

Los niños pudieron disfrutar de juegos gratuitos, gracias a un acuerdo alcanzado por la comuna con quienes prestaron ese servicio.

Las destrezas criollas y las jineteadas retornaron, pudiéndose concretar con total alegría y armonía.

La fiesta, o el festival como le gusta decir muchos, se revitalizó por una decisión política del intendente Ojeda, sin lugar a dudas, pero también por parte de los malargüinos que supimos estar a la altura de las circunstancia con nuestra concurrencia todas las notas, sorteando el viento o la lluvia, siendo respetuosos y cordiales. Los crianceros dijeron presente, como nunca antes. El “festival” nos devolvió la autoestima. El ánimo de casi todos fue positivo, siempre estarán los negativos y resentidos.

Hay muchas cosas para mejorar, por supuesto, pero dentro del camino trazado este año porque esta fue la fiesta de todos.

OTRAS DE LA SECCIÓN NOTICIAS DIARIAS