TEMA CENTRAL


Edición Número 270 del 1º de Febrero de 2020

GRACIELA CASTRO, COOPERATIVA RECUPERADORES URBANOS
GRACIELA CASTRO, COOPERATIVA RECUPERADORES URBANOS

Entrevistamos a la presidente de la Cooperativa de recolectores de residuos sólidos urbanos que viene trabajando desde hace tiempo para colaborar con la calidad ambiental de Malargüe.

“Los integrantes de la cooperativa somos 10 personas. Todos padres de familia. Trabajamos el reciclado de cartón, papel, vidrios, tetras, chatarra, hojalata, todo lo que se pueda reciclar” expresó la mujer en el inicio de la conversación.

Al evaluar el primer día de labor tras la implementación del programa de separación en residuos secos y húmedos dijo “ha sido muy buena la experiencia. Con este nuevo gobierno estamos trabajando libremente, en compañerismo, hay ganas de hacer bien las cosas. El material se ha cuadruplicado porque ahora se hace un mejor trabajo de recolección. Tenemos mucha esperanza de poder concretar el sueño de todos, que es poder vivir dignamente de nuestro trabajo”.

Una vez que llegan los residuos a planta se descargan en una tolva, luego por una cinta transportadora pasan a la faz de clasificación. Este es un trabajo manual. Una vez que se han clasificado en plásticos, vidrios, papel o cartón, se enfarda el material. Posteriormente, viene la etapa de comercialización donde ya hay un vínculo con una empresa del norte provincial que les adquiere el material, que luego vende a las industrias.

El horario de trabajo de los recuperadores urbanos es lunes y martes por la mañana y miércoles, jueves y viernes efectúan separación en planta en la mañana y por la tarde realizan recolección diferenciada en el microcentro.

“Hemos hecho todo una ejercitación en esto de la recolección diferenciada. Hoy podemos decir que la gente colabora mucho con nosotros, nos llaman cuando tienen residuos y vamos a retirarlos. Los malargüinos están aprendiendo a separar y me parece que entienden que lo que para ellos es basura para nosotros es dinero. Nosotros llevamos dos años en esto, el primer año teníamos una ayuda social de $ 1.500 por familia, hasta que vino el actual intendente a hacerse cargo del GIRSU y nos sacó a la calle. Salimos con dos carritos a recolectar y después pudimos ir avanzando. Ahora la verdad que nos sentimos muy bien porque él sabe lo que hacemos y cuál es nuestro sueño, estamos seguros que vamos por el camino correcto” concluyó Graciela.
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