HISTORIA DE VIDA


Edición Número 270 del 1º de Febrero de 2020

LA VERDADERA HISTORIA DEL FESTIVAL
LA VERDADERA HISTORIA DEL FESTIVAL
Eduardo Araujo

Por Eduardo Araujo

Por primera vez presentamos en esta sección una historia de vida que no está referida a una persona sino a un hecho cultural que ha marcado la historia de Malargüe. Cuando la edición del 34to. Festival Nacional del Chivo está llegando a su final, reunimos a los creadores de este espectáculo para recrear sus orígenes. Entre mates y muchas alegres anécdotas Aldo “Pato” Celis, Juan Carlos Olivares y Juan José Rivero, “los verdaderos creadores del festival”, nos contaron la historia de vida del mismo.

Por iniciativa de Carlitos Becerra, nieto de “Pato” Celis acordamos reunirnos al promediar una mañana de la semana pasada. Nos retiramos al patio de la vivienda donde habíamos acordado reunirnos y, mate de por medio, el grabador se encendió y comenzó el relato.

Juan Carlos tomó la palabra y dijo “con Aldo éramos camioneros, el trabajaba haciendo viajes de carbón de piedra y yo estaba en la municipalidad de Malargüe. Los viernes a la tarde o los sábados lo acompañaba a Barrancas. Íbamos y veníamos cantando, cada uno aportaba su semilla porque los escribimos canciones. Un día dijimos por qué no formamos un dúo o un trío. Surgió la idea del trío porque nuestras canciones necesitaban de la percusión. Como nuestras esposas y la novia de entonces de Juan José Rivero eran muy amigas decidimos invitarlo y así surgió el Trio Mañana. Nora, mi ex esposa, era dactilógrafa y ella nos pasaba a máquina las cosas que nosotros escribíamos en algún papel. Los ensayos los hacíamos en mi casa, mientras la mujeres estaban en lo suyo”.

Aldo intervino para mencionar el por qué del nombre del grupo “cuando era chico, mi abuelo, Juan Ignacio Celis, que fue uno de los primeros obreros de la estancia de Rufino Ortega, se ponía hacer un ritmo en la mesa con las manos que era tacatá, tacatá, tacatá. Yo no tenía idea lo que era pero se me quedó grabado. Un día le pregunté a Hugo Carcelerí, un conocer de la música, y me dijo que era ritmo Pehuenche. Así le denominamos al ritmo lamento Pehuenche y nos pusimos Trio mañana porque era algo que iba a conocer la gente”.

“Yo trabajaba en el entonces Banco de Mendoza. Un día los muchachos me fueron a ver y me propusieron ser parte del trío, inmediatamente les dije que sí. Cuando nos juntamos a ensayar la primera vez decidimos que solo íbamos a tocar canciones inéditas, escritas por Juan Carlos y Aldo. Comenzamos a salir a los festivales y nos fue bastante bien. Ganamos el festival de la canción inédita que organizó la Cadena Nacional de Radiodifusión en San Luís, con un a cancipónde Juan Carlos que se llama Madre del llanto´{.Le ganamosa LeónGieco, que se había presentado también en ese concurso, claro en ese momento a él no lo conocía nadie (risas). Cuando veníamos de vuelta creíamos que la gente nos iba a estar esperando la calle, no había nadie (risas). Después estuvimos en Jesús María y en tantos escenarios de Mendoza y de otras provincias” indicó Juan José.

Una vez conformado el grupo comenzó soñar con llegar al festival de Cosquín, y así fue porque ganó el Pre Cosquín de Mendoza, que se realizó en el departamento de San Martín, y representó a la provincia en la plaza Próspero Molina en el año 1980. Al poco tiempo realizaron los trámites correspondientes para ser parte de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC) y registrar legalmente el nombre del trío.

Aldo se refirió a cómo surgió la idea del festival del chivo.

“Estábamos un día ensayando para una presentación en la fiesta de la vendimia, que nos había invitado. Ahí dijimos –por qué le tenemos que cantar a la vendimia si aquí no hay uva, aquí lo que hay es chivo. Así surgió la idea y nos pusimos de cabeza a trabajar, era el año 1981. Nora, la esposa de Juan Carlos, escribió las bases del concurso de canto y danza que nosotros fuimos pensando. No había plata para nada y nunca se había hecho un festival. Fuimos a Gendarmería el jefe del escuadrón nos apadrinó, para que lo hiciéramos con Gendarmería Infantil. Comenzamos a hacer los trámites para inscribirlo y lo registramos legalmente a nombre del Trío Mañana. Lamentablemente estaba el tema del posible conflicto con Chile, después vino la guerra de Las Malvinas y el Comandante de Gendarmería nos dijo que no nos iba a poder seguir acompañando en la idea. Fuimos a la municipalidad, donde en ese entonces estaba de interventor don José Santiago Cascante, Directora de Cultura la señora María Inés Santiago de Casas y Secretario de Gobierno Luis Alberto “Pocho” Rivero. Ellos para aportar fondos debían tener la autoría del festival y nosotros se la cedimos, por un lapso de tiempo. La municipalidad hacía el apoyo logístico y a nosotros nos pidió que hiciéramos una comisión para ver cómo lo hacíamos. Esa comisión se formó con nosotros tres, Daniel Pierini, Lorenzo Oviedo, que tenía un ballet, Susana Dulcich, que se encargó de la escenografía, y otras personas que ahora no recuerdo. Me acuerdo que a Francisco ´el Flaco´ Ojeda, abuelo del actual intendente, le pedimos un semi viejo que tenía y nos lo prestó, arriba la chica Dulcich armó el escenario con una montañas. Para rellenar le puso unos fardos de pasto y otras cosas que nos prestaron”, expresó Celis.

Olivares agregó “Don Emiliano González Aburto era el presidente del Club Volantes Unidos y él nos prestó la cancha de la calle Villegas para poder hacer el festival. La municipalidad ayudó con la mano de obra y también hizo algunas contrataciones. El sonido lo puso Héctor Florencio Lucero, con una bocinas de difusión que tenía ¡Habrá corrido ese hombre, se le acoplaban los micrófonos, subía y bajaba del escenario!”

“Como no teníamos sponsors se nos ocurrió ir a ver a la gente de Pepsi a San Rafael. Al no tener fondos ni para el pasaje fue a dedo (risas). Llegamos a un acuerdo, ellos tuvieron la exclusividad de la marca y nos prestaron sombrillas, mesas, sillas y heladeras.El resto de la bebida nos la dio a consignación Alfredo Hugo “Cacho” Sánchez. Como la gendarmería no pudo participar, las cooperadoras de las escuelas y la comisión de la iglesia católica que estaba levantando la parroquia que está frente a la plaza pusieron pequeños quinchos para vender comida y bebida. No se cobró entrada y sólo se pedía una moneda por el estacionamiento.
Nosotros como comisión tuvimos también un quincho para cubrir algunos gastos y pagarles a los artistas profesionales ¡No nos quedó un centavo de ganancia!” completó Juan José.

“Para tocar nosotros le pedí una guitarra fiada a doña ´Ínto´, la señora de Héctor Lucero, no se la pagué nunca” acotó “Pato”.

La comisión invitó a todas las direcciones de cultura de los departamentos de Mendoza a que enviaran delegaciones a participar. Llegaron varias delegaciones y se sumaron otras de Neuquén y el un ballet de Buenos Aires que se llamaba “Los hijos de Fierro”. El ballet de Lorenzo Oviedo realizó la apertura y algunas danzas entre un cantante y otro. Jorge Luna proyectó diapositivas con paisajes malargüinos y las actividades económicas del departamento. Los principales números artísticos que llegaron fueron Los hermanos Maturano, Las Nazarenas y Los duendes del folklore.

El concurso de canto y danza se premió con donaciones de los comercios de la entonces Villa de Malargüe. El premio mayor del concurso de canto y danza, un chivito esculpido sobre una piedra de yeso, fue una donada por el escultor Manuel Santisteban.

Los animadores fueron “Tino” Moya, Asencio Villar y el recitador “Ferrerito”, mientras que la locución estuvo a cargo de Ricardo Farías y Enrique Verón.

Los días 18 y 19 de diciembre de 1982 tuvo lugar el primer festival nacional del chivo,la canción que lo identificó fue “El puestero” interpretada por Trío mañana. De él saldrían jóvenes talentos como Leticia Rivero, Los Hermanos Caras (Inés y Juan Carlos), Voces de América (“Juanito” Martínez, “Carly” Arcangioletti y Mario Pérez).

La cancha del club se llenó de sillas, sobre el fondo estaban los quinchos y en los alrededores los puesteros “alojaban” con pequeños rebaños de chivos, en lo que sería la primera expo caprina. Durante el día se montaron juegos como cinchadas, palo enjabonado, carreras de tres pies, topadas de caballos y otras destrezas criollas.

“Somos los fundadores del festival porque la idea nació en un ensayo nuestro, lo registramos y cedimos los derechos a la municipalidad, se nos cerraron muchas puertas al principio, pero es cierto que mucha gente de aquella época se sumó a la comisión para colaborar. Sembramos pero ninguno cosechó hasta el día de hoy” expresó Juan Carlos Olivares.

Las anécdotas se multiplican por doquier. La picardía de Aldo se mezcla con la bohemia de Juan Carlos y la corrección por los datos de Juan José. El Trio mañana tiene un poco de cada uno, es como el festival del chivo que alguna vez se les pasó por la cabeza y la idea la llevaron a la práctica para que sea este legado que hoy tenemos, un festival que habla de nosotros con un poquito de cada uno.
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