TEMA CENTRAL


Edición Número 103 del 15 de enero de 2013

RAMÓN MARTÍNEZ: “DESDE EL 2002 TENÍAMOS LA PERCEPCIÓN DE QUE LA REGIÓN ERA ÚNICA.”
Ramón Martínez

Ramón Martínez, es el Director de la Delegación Malargüe de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, oficina dependiente de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Mendoza. La responsabilidad del área que coordina es la administración, preservación y la conservación de los recursos naturales renovables, como así también en el ejercicio del poder de policía en la preservación de las áreas naturales.

Ser y Hacer de Malargüe, recurrió a su testimonio, voz autorizada por haber acompañado desde 2002 la iniciativa de declarar a Payunia Patrimonio Mundial ante la UNESCO. “Como responsables de Reserva La Payunia y Llancanelo creemos que el status de reservas provinciales en realidad debería superarse”, afirma Martínez justificando la necesidad de esa declaración.

La presentación del proyecto “La Payunia: campos volcánicos Llancanelo y Payún Matru Patrimonio Mundial CONAPLU” se basa según Martínez en criterios científicos que la hacen un lugar único. “Diversos científicos de distintas disciplinas coinciden en que la región es un lugar único en el planeta. Eso nos dio la pauta que estamos midiendo para ser propuestos ante la Comisión Nacional Argentina de Cooperación con la UNESCO (CONAPLU) y luego pelear la denominación de “Patrimonio Mundial” en París en el seno de la UNESCO”.

Pero esta iniciativa no es reciente, tiene su origen hace más de una década, cuando la idea comenzó a cobrar fuerza. “Desde el 2002 teníamos la percepción de que la región era única y debería lograr esa categoría, ya que la colocaría en las “ligas mayores”, compitiendo con Península de Valdés, Cataratas del Iguazú o Glaciar Perito Moreno. Estamos hablando de espacios de carácter natural de valor incalculable”,afirma Ramón, que completa: “En 2002 se intentó hacer la gestión y se fracasó porque nos equivocamos en el camino: quisimos trabajar el Área Natural protegida Payunia y en realidad debíamos plantearlo como los Campos Volcánicos Llancanelo y Payún Matru. De esta manera, como campos volcánicos únicos en el planeta, estamos avanzando”.

Con una participación muy importante cuando en 2010 se elaborara la ficha para que la CONAPLU prestara atención a la iniciativa y visitara Malargüe, la DNRNR, se ha transformado en un actor clave en la búsqueda de un logro como este, que podría bien calificarse de intangible. Sin embargo, el aporte de tal declaración sería muy importante, ya que entre otros beneficios, sumaría a la conservación del área. Al respecto, Ramón Martínez concluye: “La declaración aportaría a la conservación en la posibilidad de conseguir financiamiento de organizaciones internacionales como WCS (Wildlife Conservation Society), Wild Wildlife Foundation u otras organizaciones que se ocupan de colaborar en la conservación. De todos modos la provincia tiene un cuerpo de guardaparques en Malargüe con la logística y manejo muy eficiente. Recordemos que somos una de las primeras provincias que tienen manejos preservación”.
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No hay comentario de quien recorre y disfruta de territorio tan extenso que no le falten palabras, calificativos o valoraciones altamente favorables para describir el área protegida de la que hoy nos ocupamos ante este potencial reposicionamiento a nivel mundial, con el agregado de no solo tener que mirar Payunia sino abrir el foco hacia otra reserva como es Llancanelo y el último eslabón incorporado a la cadena científica como es la observación del espacio profundo.