TEMA CENTRAL


Edición Número 103 del 15 de enero de 2013

“LA PARTICIPACIÓN DEL PUESTERO EN ESTA PROPUESTA”
Puesteros Payunia

Por: Amalia Ramires, Prof. de las cátedras Medio Físico y Planificación de Espacios Naturales Protegidos de la Tecnicatura en Conservación de la Naturaleza, Sede Malargüe.
Nadie duda de los valores naturales que encierra Payunia , donde la diversidad de sus paisajes volcánicos son la característica que la diferencian y distinguen de otros lugares del Planeta. Incluirla en la lista de sitios que son Patrimonio de la Humanidad sería un gran paso ya que contribuiría a la protección no sólo de los paisajes volcánicos sino también al resguardo de la diversidad biológica y cultural que encierra esta región; ya que no sólo es valiosa por su Naturaleza imponente y singular, sino porque el Hombre ha sido y es parte de este espacio. Los restos materiales, las investigaciones realizadas por historiadores, arqueólogos, antropólogos y los numerosos testimonios orales de los pobladores mayores actuales, demuestran la ocupación de comunidades originarias en esta región. Éstas generaron estrategias de convivencia para satisfacer sus necesidades elementales en este ambiente considerado “hostil” desde los preceptos de la cultura occidental, porque las numerosas geoformas volcánicas han condicionado la presencia del recurso agua, vital, para la existencia y permanencia de cualquier forma de vida.

Los habitantes actuales de La Payunia son los Puesteros, que a finales del siglo XIX y a principios del XX se practicaban la ganadería ovina. En la actualidad, están dedicados fundamentalmente a la ganadería caprina. Este grupo como sus antepasados, también idearon destrezas o habilidades para aprovechar los recursos de la región, que se materializan por ejemplo, en los materiales utilizados para la construcción de sus viviendas, corrales, en el uso de la fauna y la flora autóctona para satisfacer diversas necesidades no sólo alimenticias si también curativas, religiosas,etc. Sin duda, la estrategia más importante que debieron desarrollar es la vinculada al agua que es el recurso más crítico y el que condiciona y a la vez organiza el asentamiento de los puestos. La respuesta de este grupo social, frente a la escasez de este recurso, ha sido la localización en las cercanías, de jagüeles, ranquiles y pozos cuya extracción se hace con molinos de viento.

Desde que se generaron mecanismos para la conservación y preservación de ambientes por parte del Estado en el departamento y particularmente en Payunia, se fueron explicitando a través del tiempo, ciertas posiciones y tensiones entre diversos actores sociales que se vinculan con estos espacios protegidos. Estas surgen de la valoración que cada uno de estos grupos tiene acerca de estos ambientes, especialmente en lo que concierne a las especies de fauna silvestre, varias, en peligro de extinción. Entre éstas, el vínculo que más se ha deteriorado, es el de los agentes de conservación y los puesteros. Los primeros son la cara visible de todo lo que queremos conservar y los segundos son los que viven y conocen estos entornos. La falta de entendimiento, no ha logrado que éstos últimos se conviertan en aliados de la conservación.

Este intento de proponer a Payunia como Patrimonio de la Humanidad, implica una nueva mirada, que fortalecerá la relación (poblador- guardaparque), donde las acciones de conservación debieran abordarse en forma conjunta con las comunidades que viven en los territorios que se pretenden proteger, mediante un trabajo participativo, sostenido y sistemático que los incluya como actores activos en esta constante y compleja tarea.Porque conservar implica no sólo resguardar el ambiente natural, sino también el entorno cultural, que tiene como protagonista actual, al puestero de La Payunia. Lo que requiere que sea involucrado de manera democrática y permanente, para que pueda convivir y permanecer de manera digna y sostenible en este ambiente. Esto seguramente implicará la revisión de algunas prácticas económicas y socioculturales, y la adopción de otras más acordes al contexto actual de los ecosistemas que alberga esta región. Por sobre todas las cosas, demanda un Estado presente, que apoye con medidas concretas cada uno de estos cambios. Conlleva, una responsabilidad social que no debe y no puede asumirla sólo el poblador local. Requiere de un compromiso compartido, solidario y consensuado entre todos los actores: comunidad, sector político, sector conservación, sector científico y agentes económicos, para que redunde en beneficios integrales y sostenibles del variado y rico territorio que se desea proponer como Patrimonio de la Humanidad. Esta nueva categoría de conservación, le dará a Malargüe y en especial a Payunia, un impulso para continuar, fortalecer y ampliar las acciones de conservación que se vienen desarrollando, pero por sobre todas las cosas, debiera ser una oportunidad para que los puesteros del lugar puedan participar de manera legítima, involucrándolos desde el principio en este proceso, no como meros espectadores de cambios impuestos desde afuera que nada tienen que ver con su realidad cotidiana, sino como actores con sabiduría, que tienen valiosos conocimientos para aportar a esta propuesta.
OTRAS DE LA SECCIÓN TEMA CENTRAL
OPINION
PARTICIPAR A TODOS PARA ESCUCHAR Y HACER
No hay comentario de quien recorre y disfruta de territorio tan extenso que no le falten palabras, calificativos o valoraciones altamente favorables para describir el área protegida de la que hoy nos ocupamos ante este potencial reposicionamiento a nivel mundial, con el agregado de no solo tener que mirar Payunia sino abrir el foco hacia otra reserva como es Llancanelo y el último eslabón incorporado a la cadena científica como es la observación del espacio profundo.