TEMA CENTRAL


Edición Número 103 del 15 de enero de 2013

OPINION
PARTICIPAR A TODOS PARA ESCUCHAR Y HACER
Eduardo Castón

Por Eduardo Castón

No hay comentario de quien recorre y disfruta de territorio tan extenso que no le falten palabras, calificativos o valoraciones altamente favorables para describir el área protegida de la que hoy nos ocupamos ante este potencial reposicionamiento a nivel mundial, con el agregado de no solo tener que mirar Payunia sino abrir el foco hacia otra reserva como es Llancanelo y el último eslabón incorporado a la cadena científica como es la observación del espacio profundo.

Nobleza obliga comentarles a nuestros lectores que no conozco el “cuerpo” de Payunia porque no he pisado su superficie; las fotografías y los videos ayudan pero evidentemente no se pueden establecer comparaciones. Ante esta frustración (por ahora) personal, acepto todos los calificativos que puedan generar ustedes pero es como para ir ubicándome en el escenario.

Valiosos han sido los aportes de nuestros colaboradores como así también los detalles breves aportados por otros actores con muchas horas y kilómetros en el área a través del diálogo como así también leer algunos artículos y crónicas recomendadas.

Nadie contradice el objetivo principal, son muchas las coincidencias pero también frente a un proyecto que es perfectible, fundamental será urgar para obtener las más adecuadas conclusiones en aquellas observaciones apuntadas, que deduzco bajo ningún punto de vista son egoístas o planteadas desde la crítica absoluta, sino que avanzan con aportes para subirlos a la mesa de discusión y generar el mejor propósito ante el organismo internacional.

Muchos detalles para analizar

La planificación, el replanteo de los controles, respetar a los lugareños para lubricar al máximo la relación con los agentes de la conservación, más presencia efectiva del Estado, servicios para cuando nos internamos en las reservas y mantenimiento frecuente de los caminos, son algunas de las tantas consideraciones a sostener, mejorar y resguardar.

Hasta aquí la transitabilidad de la gestión por distintas razones ha sido lenta, pero la ansiedad o el deseo no debe anteponernos límites; sí la promesa de no claudicar ante probables cambios en lo político institucional porque caeríamos en una irresponsabilidad que en otras épocas nos ha pasado con otros propósitos y además estaríamos defraudando a la comunidad internacional encargada de potenciar la iniciativa.

Extraño no contar -como amablemente fueron solicitados-, con los puntos de vista de representantes de la órbita provincial y nacional, que son parte de las evaluaciones y avances del proyecto “La Payunia: campos volcánicos de Llancanelo y Payún Matru”. Dificultades con la comunicación o algún otro fenómeno nos privó de conocer otras perspectivas que seguramente tendrán su valoración en el logro del producto final.

Poner luz donde haga falta

Atado a este planteo y relacionándolo al vínculo reclamado entre quienes habitan el territorio desde “años a” y los organismos de contralor, es atendible valorar el cuadro de preocupación que expresan los puesteros sobre el avance de determinadas invasiones de animales, como los guanacos, con perjuicios al pastizal natural o los daños recurrentes del puma y el zorro, afectando al patrimonio de cada uno de ellos.

¿Esto último tiene que ver con el universo del pretendido Patrimonio Mundial Natural del que estamos hablando?. ¿Cuánto rigor científico hay en muestreos que se dicen haber concretado desde diferentes instituciones u organizaciones no gubernamentales, con datos, números, que oficialmente no toman estado público?. O continuar dilatando medidas o disposiciones que se quedaron en las palabras y en los hechos poco aún.

¿Los perjuicios denunciados por los crianceros por la mortandad de ganado menor y daños en el mayor producto del ataque de animales depredadores, son todo lo certeros como trascienden?.

Ni la razón ni la duda para unos y otros. Primero, asegurar si corresponde al protocolo de determinar fortalezas y debilidades y posteriormente elaborar adecuadamente los diagnósticos que correspondan.

El gran sitio, expresado por visitantes de todas las latitudes y los antecedentes que sostienen la solicitud a la UNESCO, hablan de una belleza escénica impactante que compromete, que nos compromete, a transitar todos los caminos y a la velocidad que haga falta. Estamos en el umbral de un acontecimiento, que visto desde diferentes ángulos y con la debida observación de cada uno de los interrogantes descriptos, los especialistas, técnicos y representantes de la sociedad civil, consoliden una alternativa firme para que, sin posturas débiles o analizadas sin profundidad, faciliten plenamente la defensa del proyecto para que del intento pase al terreno de lo posible y real.-

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