Edición Número 208 del 1º de Julio de 2017

LEONOR Vda. DE RODRÍGUEZ
La primer Tesorera Municipal
LEONOR Vda  DE RODRÍGUEZ, La primera Tesorera Municipal
LEONOR Vda. DE RODRIGUEZLeonor Matilde López nació el 23 de junio de 1931, en Paraná, Entre Ríos. Sus padres fueron José María López y Petrona Osuna. Fueron siete hermanos, de los cuales sobreviven ella y Angélica Josefa, que vive a cuatro cuadras de casa, en su ciudad natal. Toda su infancia la pasó en Paraná, donde obtuvo su título de contadora.

“Mamá murió cuando yo tenía seis años y papá se volvió a casa cuando yo tenía 10 y hace dos días que falleció mi madrastra, a quien estuve cuidando hasta antes de venir a Malargüe. Ella murió dos días antes de cumplir 100 años. Mi infancia fue muy linda. Desde chica trabajé en los escritorios porque mi papá era contador y llevaba la contabilidad de varias empresas”, contó doña Leonor el pasado 5 de junio cuando mantuvimos una cordial entrevista en la casa de su hijo Daniel, donde pasará el invierno.
Cómo fue que llegó a Malargüe, le pregunté y me contestó: “Mi esposo, que se llamaba Gilberto José Rodríguez, era de Gendarmería. Estuvimos viviendo acá como 35 años, llegamos el 14 de agosto de 1950. Se había creado este Escuadrón (por el 29 Malargüe) y vinimos trasladados desde Paraná, porque hasta ese momento Gendarmería hacía el trabajo que hoy hace Prefectura. Al crearse esa fuerza varios gendarmes fueron traslados a la zona de frontera, entre ellos mi esposo. Su destino originario era Laguna del Desierto, pero consiguió venir aquí. Esto que es Malargüe hoy es el paraíso, en comparación con lo que había cuando llegamos. Vivíamos como 5-6 grupos de familia en una sola casa, no había lugar donde vivir”.
La Jefatura de la unidad cerró un cabaret, hoy demolido, ubicado en Esquivel Aldao e Illescas y destinó una habitación del local para cada familia de gendarmes.
Siguiendo con su relato expresó: “Durante el día el comandante mandaba un gendarme que se paraba en la puerta para que nos cuidara, dado el descontento que la medida había producido entre los anteriores clientes del local. Después fuimos a vivir a una casa muy modesta, en la esquina de Rufino Ortega e Illescas, que era propiedad del señor Tuffi Cabús, ahí vivimos unos cuantos años. Después, cuando se terminaron de construir, fuimos a las casas de madera que se ubicaron al oeste del escuadrón, de un lado vivian los oficiales y para el otro los suboficiales. Después estuvimos en las casas de material, de ahí pasamos a alquilarle a Nortón en la Av. Rufino Ortega, después a Pichona Maluf en la calle Torres y finalmente nos trasladamos a nuestra casa propia, en barrio Parque. Mi esposo se retiró con el grado más alto de los suboficiales, el de Suboficial Mayor”.
Doña Leonor ingresó a trabajar en la municipalidad de Malargüe durante la gestión de Guillermo Salomón en la década de 1960.
“Sabedores de mis estudios, me fueron a buscar a mi casa de la municipalidad. Éramos muy pocos empleados y si no se terminaba el trabajo íbamos en la tarde a terminarlo, pero no nos pagaban horas extras, nunca cobré una hora extra. De los 22 años de trabajo en la comuna estuve 20 sin faltar un día. El Secretario de la municipalidad era don “Paquito” Fernández. Mi trabajo consistía en llevar la contabilidad y realizar las compras. Como no había computadoras realizábamos todo el trabajo a mano y todo era supervisado por el Tribunal de Cuentas de la provincia de Mendoza. En ese tiempo se hacían muy pocas obras, había una sola máquina motoniveladora y don Erasmo Basualto era el encargado de retirar la basura de las casas con un carrito tirado por un tractorcito. No había calles con asfalto, agua por red al principio tampoco había, se tomaba agua de acequia que había que decantar con filtros de barro. Yo trabajé con más de 10 intendentes, entre ellos, además de Salomón, con José Ranco, Muñoz Pizarro, Ferrero, Soler y Jorge Vergara Martínez, en su primer periodo. Estuve en la época donde la ciudad comenzó a expandirse hacia el este y el sur. Recuerdo que iba con un calzado para transitar por la calle, sobre todo cuando nevaba mucho, llegaba a la cocina de la comuna y me ponía mis zapatitos para estar en el escritorio porque todos teníamos que estar bien presentados en nuestras oficinas… En ese tiempo no existía la Tesorería como un departamento de la municipalidad, cuando se creó me nombraron a mí, por eso tengo el honor de haber sido la primera Tesorera de la municipalidad de Malargüe, estuve como 10 años en ese cargo. El presupuesto municipal que se manejaba era muy reducido y había que adaptarse a lo poco que se recaudaba. Los sueldos eran muy bajos. Había intendentes que no cobraban el sueldo y muchos concejales tampoco lo hacían. Integré muchas comisiones de vendimia y cada año para la Fiesta Nacional de la Vendimia acompañaba a las chicas que representaban a Malargüe. A los actos oficiales por el 25 de mayo o el 9 de julio todo el pueblo salía y participaba, era algo muy lindo el sentir patriótico de la gente”, consignó más adelante la Sra. de Rodríguez.
Entre sus compañeros de trabajo recordó a “Rodríguez un señor que vivía en Illescas y Adolfo Puebla (donde hoy hay un supermercado); Juan Castro Troncoso, que era una maravilla escribiendo a máquina; Gustavo Bastías, un hombre muy bueno; después entraron Rulito Carrasco, Héctor Riquelme, Elsita Vázquez. El galpón municipal se encontraba frente al edificio de la municipalidad “Todos éramos muy compañeros, hasta ahora yo me visito con algunos. Nos reuníamos una vez por mes, aproximadamente, a comer todos juntos. La relación nuestra con los intendentes era muy buena
En 1985 deciden, junto a su esposo, volver a Paraná. Aquí quedó su hijo Daniel junto a su familia, ya que el otro hijo, Carlos, estaba radicado en Arroyo Seco, localidad cercana a Rosario. Ambos hijos son malargüinos. Le han dado cinco nietos y tres bisnietos.
“A los dos los tuve en mi casa, la señora Palma, muy famosa por atender partos, fue la partera. En Gendarmería había un médico de apellido Musetescu. La salita de primeros auxilios estaba en la calle Batallón Nueva Creación y allí atendía el Dr. Diógenes Quiroga. Mi esposo siempre estuvo relacionado con enfermería y era ayudante para algunas operaciones en el hospital. Como la mayoría de las esposas de los gendarmes éramos de otros lugares nos reuníamos con regularidad y éramos muy compañeras. Nosotros teníamos amistad con las familias Tabernero, Castón, Brugo, Casco, Peruchena, Francisquettí, Ledesma, Armoa, César, Ruíz y algunos más”, agregó la esposa de Rodríguez.
Carlos y Daniel concurrieron a la ex escuela nacional República de Chile, hoy Gral. Lemos.
“Participé mucho en la cooperadora de la escuela, que tenía muchas necesidades. Por lo demás, siempre he trabajado en Cáritas hospitalaria y hasta la actualidad voy dos veces por semana al hospital más grande que tiene la ciudad de Paraná. Siempre estoy de Tesorera (risas)”, consignó la señora Leonor.
En el final de la conversación indicó “vuelvo siempre a Malargüe, aquí tengo a un hijo y su familia. Aquí tengo muchos recuerdos, siempre que vengo me doy una vueltita por la municipalidad, ya quedan muy pocos de mis compañeros de trabajo, pero me gusta volver a ese lugar donde trabajé 22 años y fui muy feliz”.





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