HISTORIA DE VIDA


Edición Número 229 del 15 de Mayo de 2018

JUAN Y YOLANDA DE JAMES
JUAN Y YOLANDA DE JAMES
Eduardo Araujo

Por Eduardo Araujo

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Mencionar a la familia James en Malargüe es sinónimo de transporte de pasajeros. Es que llegó a nuestro departamento para brindar un servicio que se necesitaba, con “Autotransportes Malargüe”, en la última década del siglo pasado, porque no existía el transporte de pasajeros en la zona urbana. Unos años antes, en la década de 1980, hubo una línea urbana “Sol de Malargüe”, que no tuvo continuidad.

“Los James” no tenían experiencia de estar al frente de un emprendimiento de este tipo, sin embargo, debieron aprender a realizar largos trámites de habilitación ante los organismos de gobierno, gestionar nuevos recorridos, tratar con los pasajeros, coordinar horarios de entrada y salida de las escuelas para que los niños y jóvenes pudieran llegar a tiempo, entre otras actividades propias del sector.

Antes de seguir profundizando en el tema presentaremos a los dos protagonistas principales de esta historia, Yolanda y Juan, quienes apostaron por el desarrollo Malargüe y hoy siguen ligados con la actividad.

Yolanda Andrea Lucchessi, nació el 06 de enero de 1943, en San Rafael. Su infancia transcurrió en Day y Pueyrredón de la ciudad de San Rafael, donde vivía una tía paterna, con quien se crió, también su primo y padrino, Pedro, a quien admira profundamente.
Juan Antonio James Urbano vino al mundo el 03 de abril de 1939. Vivía en Pueblo Diamante, también de la ciudad de San Rafael. Desde niño se inclinó por la mecánica del automóvil, aprendiendo el oficio con José y Carlos Pellegrini, dando los primeros pasos en el rubro cuando contaba con solo 11 años. Compartía las ganas de aprender junto a su único hermano, Alberto Luís.

Yolanda y Juan se conocieron en un baile social, animado por las clásicas orquestas, donde concurrían las jovencitas acompañadas por sus familias. Tras un noviazgo de casi dos años se casaron y se fueron a vivir junto a la familia de Juan, en Pueblo Diamante. Allí dieron los primeros pasos los ocho hijos que matrimonio trajo al mundo: Bibiana, Susana, Raúl, Laura, Marcela, Daniel, Carina y Juan (fallecido), quienes ya les han dado 23 nietos y 11 bisnietos.

Yolanda se dedicó a criar a sus hijos y a las labores domésticas, mientras que Juan trabajaba en su propio taller, hasta que fue convocado por los hermanos Pelligrini para sumarse al taller que poseían.

Humberto Pellegrini, hermano de José y Carlos, poseía una empresa de colectivos de línea, haciendo el recorrido de calle Balloffet. Cuando los vehículos tenían alguna falla mecánica eran reparados en el taller donde trabajaba Juan, así se fue familiarizando con ese tipo de unidades. Al cabo de un tiempo Humberto montó su propio taller, en calle Belgrano de San Rafael, y lo llevó a Juan para que esté al frente del mismo. Era el 8 de enero de 1966 y dejó de trabajar en 1990, cuando la empresa Pellegrini ya se había fusionado con las empresas Rubio, Rodríguez y Brega, dando vida a Autotransportes Iselín.

Mientras Juan trabajaba en la reparación de colectivos también tenía su propio taller, al que le dedicaba tiempo de sus horas de descanso. Así adquirió camiones para realizar transporte de frutas y áridos, incursionando también en el rubro de la verdulería, la venta de materiales de corralón y la compra venta de vehículos. Cuando Iselín sumó más servicios lo contrató a tiempo completo designándolo Jefe de taller, chapería, pintura y gomería, mejorándole sustancialmente los ingresos.

Al cabo de algunos años adquirió un colectivo Mercedes Benz 312 frontal para salir de paseo con su familia, en razón que gustaban disfrutar de la naturaleza. Al tiempo lo vendió y compró un Mercedes Benz 1114. Con ese vehículo, además del uso particular, comenzó a realizar viajes especiales a pedido de las empresas Iselin y Buttini. Yolanda era la “azafata” ad honorem.

Fue en uno de esos viajes que llegó a Malargüe, trayendo jugadores del Club Huracán de San Rafael que disputaron un partido en nuestro medio. Mientras el cotejo se jugaba salieron a recorrer la ciudad que no conocían.

“Cuando andábamos por el barrio Municipal, todavía no estaban colocados los puentes cruzacalles, mi marido me planteó la idea de solicitar una línea de transporte urbano. Sin pensarlo le dije que sí. Ese mismo día nos paramos a preguntarle a la gente si le gustaría tener micros para ir al centro y todos decían que sí. Al otro día empezamos a realizar los trámites en San Rafael ante las autoridades de transporte. Yo tenía estudios secundarios, pero de transporte no sabía nada. Empecé a presentar los papeles correspondientes, con gran ayuda de la gente que en ese momento trabajaba en la delegación de San Rafael, como Norma Ferrer y Mario Chacón. Ir a realizar la presentación a Mendoza fue todo un acontecimiento para nosotros. Tuvimos que gestionar una licitación de transporte público de pasajeros urbano para Malargüe. Fue tal nuestra insistencia que en dos meses se armó. Después de todas las publicaciones y demás trámites administrativos nos otorgaron la licitación” recordó Yolanda.

Con la unidad que poseían, más otro colectivo marca Chevrolet, los James se vinieron a Malargüe, previa renuncia de don Juan a su cargo en el taller de Iselín, donde en casi 25 años de prestar servicios sólo se tomó 11 días de licencia y nunca tuvo un parte de enfermo.

El 01 de agosto de 1991 la ciudad volvió a tener una línea de colectivos de la mano de Autotransportes Malargüe, servicio que se ha mantenido de forma ininterrumpida hasta el día de hoy, aunque lo presta otra empresa.


“Llegamos con una nevada altísima. Mi marido ya había alquilado un galpón grande en Av. San Martín casi Saturnino Torres, que también tenía una vivienda. Luego compramos otro colectivo Mercedez Benz 1114, que le decíamos el camellito. Tenemos que agradecerle muchísimo a don Jorge Vergara Martínez por el apoyo que nos brindó siempre. Muchas veces nos faltó dinero para pagar el seguro y él nos prestaba cheques para que no anduviéramos ningún día sin seguros. Al año y algo después que compramos el camellito, un día de verano, haciendo un viaje especial tuvimos un accidente en ruta 40 y Virgen de los Vientos con el colectivo nuestro que estaba haciendo recorrido escolar. Nos dimos vuelta, gracias a Dios sin ninguna desgracia personal. Nos quedamos con un solo coche para hacer la línea. El 16 de noviembre Juan había salido con el recorrido, se le llenó el colectivo por la cantidad de gente que iba a ver el desfile y se le rompió el paquete de elásticos trasero. Cuando llegó a casa me dijo que nos volvíamos a San Rafael ¡Nos habíamos quedado sin colectivos para cumplir el compromiso de la licitación! En eso llegó Arnaldo Bujaldón a casa, tomó conocimiento de los que nos pasaba y nos pidió que no nos fuéramos. Al otro día apareció con un paquete de elásticos y con su hermano Aldo. Nos dijeron que arregláramos el coche y que le pusiéramos gas oil y se lo pagáramos cuando pudiéramos. Nosotros a don Jorge Vergara Martínez y a la familia Bujaldón les tenemos que agradecer todo lo que tenemos acá, siempre lo decimos porque las cosas buenas tienen que saberse y valorarse” expresó la mujer emocionada.

Poco a poco se fueron restableciendo. Compraron más unidades. Extendieron el recorrido al interior del departamento. Tuvieron la posibilidad de prestar servicios dentro y fuera de la provincia para el transporte de personal que ejecutó obras importantes. El emprendimiento llegó a su fin cuando no pudieron renovar las unidades en virtud del cambio de disposiciones que efectuó el gobierno provincial.

“La línea nunca dio mucha ganancia, siempre la mantuvimos con los servicios contratados” evocó Yolanda.

Al llamarse a licitación del recorrido urbano de Malargüe, de manera conjunta con el de larga distancia a San Rafael y ciudad de Mendoza, se vieron imposibilitados de seguir al frente de la prestación. Fue así que llegaron a un acuerdo con la empresa CATA, que ganó la licitación, a quien le alquilan el predio para el estacionamiento de las unidades, prestan otros servicios de mantenimiento de las mismas y en la faz administrativa. Sus hijos siguen relacionados con el rubro del transporte, tanto aquí como en la ciudad de San Rafael.
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