HISTORIA DE VIDA


Edición Número 239 del 15 de Octubre de 2018

RAMÓN ROSAS CARRIZO
RAMÓN ROSAS CARRIZO
991

“Si no se vive para los demás, la vida carece de sentido” y “el que no vive para servir, no sirve para vivir”, son frases que pronunció en vida Santa Teresa de Calcuta. Esta historia de vida tiene que ver con eso, con el servicio a los demás de tantas personas que no están generalmente en los medios y tampoco se sacan fotos en Facebook promocionando lo que han hecho o hacen, pero que sin embargo gozan del reconocimiento de quienes han ayudado. Al protagonista de esta de estas líneas llegué porque sus vecinos del barrio Docente quisieron que se supiera la generosidad de un hombre que ayudó a concretar el sueño de la casa propia o el de los niños de escuelas de Malargüe donando su tiempo para la preparación de locros con los que las instituciones obtenían fondos para procurar sus objetivos. Les presento a don Ramón Rosas Carrizo.

Nació el 31 de agosto de 1941, en Jáchal, al norte de la provincia de San Juan. Su madre fue Francisca Báez y su padre Orfilio Regino, quienes tuvieron una abundante descendencia.

“Nosotros fuimos 11 hermanos por parte de madre y 8 por parte de padre”, expresó “Don Carrizo”, como lo llaman sus vecinos, al realizar su presentación.

Concurrió a la escuela nacional Nro. 42 de su lugar de origen.

Desde muy joven trabajó en las fincas y luego se empleó en una fábrica minera donde se elaboraba cal.

Cumplió con el servicio militar obligatorio en Puente del Inca, Mendoza, donde aprendió a esquiar y practicar el andinismo. Fue integrante de la Compañía de esquiadores Tte. 1ro. Ibáñez.

“Para mí cumplir con mi deber con la patria fue muy importante porque aprendí muchas cosas que después me sirvieron para la vida”, comentó como al pasar.

Allí conoció Bernardo Razquin, meteorólogo autodidacta, arqueólogo aficionado, astrónomo amateur, montañista experimentado que tuvo varias cumbres en el cerro Aconcagua y de quien supo ganarse su amistad.

“Una vez tuve que acompañarlo (a Razquin) en un rescate en el Aconcagua porque unos mejicanos habían tenido problemas y tuvimos que subir a buscarlos. Don Bernardo era un hombre muy observador de las estrellas, yo lo acompañaba a mirar el cielo con unos aparatos que tenía. Después de hacer sus observaciones predecía si iba a llover, a nevar y cómo se comportaría el tiempo. Esos estudios que hacía eran muy importantes para el ejército por eso salía con oficiales y soldados que lo ayudábamos a llevar equipos” evocó con nostalgia el hombre.

Al concluir el servicio militar volvió a su Jáchal natal y prosiguió con el trabajo que tenía en la fábrica de producción de cal.

Tres años después realizó los trámites correspondientes para ingresar a la Gendarmería Nacional, siendo incorporado al Escuadrón 25 Jáchal.

“Al principio tuvimos un entrenamiento muy duro, porque era un escuadrón escuela y después ya me empezaron a mandar a los grupos y secciones en la montaña, que están en el departamento de Iglesia, San Juan”, recordó.

Se casó, tras un noviazgo de siete años, con Margarita Agustina Salinas, nacida el 26 de mayo de 1944, también en la ciudad de Jáchal, siendo sus padres Antonia Esquivel y Arcadio Salinas. Están próximos a cumplir 50 años de matrimonio.

El 26 de enero de 1971 fue trasladado al escuadrón 29 Malargüe y desde entonces permanece en nuestro departamento, tras haber realizado durante el año anterior un curso en la Ciudad de Buenos Aires.

“Cuando llegamos acá no había muchas casas para alquilar y en el escuadrón trabajaban más de 200 gendarmes. Los primeros días paramos en un alojamiento familiar que tenía la familia Rivero en San Martín y Cuarta División, donde ahora está la estación de servicio YPF. Un día fuimos a cenar al Casino de suboficiales del escuadrón y un conocido de mi esposo nos ofreció una casita en el barrio Sur, que así se llamaba entonces al barrio ahora Bastías, y nos instalamos ahí. Todo estuvo bien hasta que llovió y nevó ¡Caía más agua adentro de la casa que afuera! (risas). Gracias a una vecina, la señora de Carrasco, que vivía en la esquina que nos pasó una piecita pudimos pasar el temporal. La falta de viviendas para alquilar era un problema en el Malargüe en esa época. La mayoría de las casas tenían techos de barro y si pasaba uno o dos años sin que le colocaran una capa de barro comenzaban a lloverse. Al tiempo a mi marido le dieron una de las casillas de suboficiales del escuadrón y nos mudamos. Después pasamos a vivir en una de las casas de material del barrio de Gendarmería, atrás de la escuela Gendarme Argentino, y ahí mi marido pudo hacer jardines, huertas, siempre le daban un premio por lo bien mantenida que teníamos esa casa” dijo Margarita.

Carrizo se desempeñó durante sus años de servicio en Gendarmería Nacional como cocinero.

“Hice el curso de cocinero y cuando me asignaron a Malargüe ya venía destinado a la cocina. Al principio estaba solo y después me dieron ayudantes. Uno de ellos fue 'Pantera´ Aguirre y Flores, que ahora es tan buen cocinero. Tuve a Cipriano Reyes de compañero muchos años, también. Algunos civiles trabajaban con nosotros y después se han puesto rotiserías o comedores. En esa época había muchos gendarmes, sobre todo al mediodía, comían en el escuadrón. Se cocinaba tanto para los oficiales como para los suboficiales. Todo lo hacíamos a mano, las pastas, todo. Los lunes se comía puchero, al otro día lentejas o arroz, los jueves hacíamos pastas. Tenía que entrar más temprano que el resto de los muchachos del escuadrón porque se preparaba el desayuno antes de la formación. Entraba a las 06:00 como hasta las 14:00 y después volvía a la tarde para preparar la cena. No comía nunca con mi familia, a veces lo hacía los días domingos y, por supuesto, cuando estaba de franco y en las licencias. Para las fiestas patrias preparaba locro y también lo hacía para beneficio de la escuela Gendarme Argentino. Durante los operativos de ´Marchemos a la frontera´, donde venían chicos de otras partes para ayudar a las escuelitas de aquí, les teníamos que hacer la comida. También me mandaban a los puestos de frontera en La Jaula, PotiMalal, El Alambrado, Los Morros, El Sosneado. Me mandaron por algunos meses a Córdoba y Tucumán, siempre a cocinar. Cuando fue el conflicto con Chile, que trajeron a tantos soldados que paraban en las escuelas, los gendarmes tuvimos que prepararles la comida”, recordó en otro pasaje de la conversación.

Carrizo trabajó de manera solidaria con varias instituciones de nuestro medio y con quienes llevaron a cabo la concreción del barrio docente, donde actualmente reside.

“Hice muchos logros cuando se estaba haciendo la parroquia del Rosario, para la escuela Gendarme Argentino donde fueron todos mis hijos, para el barrio Docente. Nunca cobré nada porque me gusta ayudar, ahora no puedo porque estoy enfermo (sufrió hace más de una década un ACV que hace que tenga dificultades para desplazarse y hablar) pero siempre que podemos tratamos de colaborar con la gente. La preparación de un logro se empieza en la tarde del día anterior o en la mañana del día que se va a vender o comer bien temprano, como a las 05:00. Nosotros le hacíamos un refrito para acompañarlo y eso le gustaba mucho a la gente, algunos muchachos todavía lo hacen”, dijo con un perfil bajo cuando le pregunté por esos actos que hace que la gente lo recuerde con afecto.

Se retiró, tras 34 de trabajo en la fuerza, con el grado de Suboficial Mayor.

Margarita, recordada por su generosa participación en el Club de madres de la escuela Gendarme Argentino, y Ramón trajeron al mundo a Anibal (jachallero), Jorge, Gabriela, Sergio (fallecido) Rubén, Gladys, Carlos Rafael y Jésica, todos ellos nacidos en Malargüe. Tienen 16 nietos. El matrimonio dice que ya no se irán de Malargüe porque aquí echaron raíces para siempre.
OTRAS DE LA SECCIÓN HISTORIA DE VIDA

Periódico Ser y Hacer de Malargüe
Redacción y administración: Cacique Millanquín 1074 Malargüe, Mendoza -Tel. Prensa: 54 260 15 4570011. Publicidad: 54 260 15 4316571- Dirección: Téc. Sup. en Periodismo: José Eduardo Araujo. Diagramación y Armado: Verónica Bunsters. Periodistas: José Eduardo Araujo - Pamela Rodríguez. Administrador del sitio: Téc. Sup. en Inf. David Zaragoza.