HISTORIA DE VIDA

MANUEL LEOPOLDO BENEGAS QUESADA
MANUEL LEOPOLDO BENEGAS QUESADA
Eduardo Araujo

Por Eduardo Araujo

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“Nací un 15 de mayo, pero me registraron en el Registro Civil el 21 de julio de 1937, tengo 81 años cumplidos y voy para los 82” dijo “Polo” Benegas como le dicen sus allegados al momento de dar inicio a la conversación que sirvió de base para relatar su historia de vida.

Su madre fue Rosalía Quesada (su historia de vida fue publicada en la edición Nro. 5 de periódico Ser y Hacer de Malargüe, el 01 de noviembre de 2008) y de Manuel Jesús Benegas. Vino al mundo en el puesto que sus padres arrendaban junto al arroyo Buta Mallín. Fueron 12 hermanos: El, el mayor, luego le siguieron Emofila (fallecida), Carlos, Hermelinda, Elba Rosa José, Custodio Ángel, Juan Vicente, Luís, Carlina del Carmen (fallecida), David (fallecido) y Manuela.

“Fui criado en el campo y cuando tuve edad me mandaron a la escuela, que era la Rufino Ortega, que en ese entonces estaba donde ahora es el Concejo Deliberante. Era la única escuela que había en el pueblito. Donde ahora está la iglesia (Parroquia Ntra. Sra. del Rosario) teníamos una cancha para jugar a la pelota. En la época de la escuela me dejan con mi abuelo, el finado Juan Bautista Sánchez, porque él era el padre de mi mamá, pero ella estaba registrada por la madre por eso llevaba el apellido Quesada. Mi abuelo tenía otros hijos que iban conmigo a la escuela, el José Sánchez, “Tito”, Hernán, que era de mi edad. Estuve dos años viniendo a la escuela, mi padre le pagaba al finado Juan para que me tuviera en su casa” rememoró.

Cuando no concurría a la escuela trabajaba en el campo junto a su padre en el cuidado de ovejas, cabras y algunos vacunos que poseía la familia. Subían a dar veranada en el campo El Seguro, donde tardaban unos cinco días arreando animales.

“Los viejos de antes mandaban, no como ahora que los chiquillos mandan más que los padres. Mi padre tenía buen capital, unas 1.000 ovejas y casi el doble de chivas, lo que menos teníamos eran vacas, unas 30-40. Me acuerdo que un año íbamos al Seguro, en el mes de diciembre, y nos agarró un temporal, cerca del Portezuelo de Carqueque, un lugar donde siempre alojábamos. Fue viento con nieve, nos mató la crianza de ese año, unos 700 chivos. No fue mucha la altura de la nieve, pero el viento fue tan fuerte que complicó todo. Estuvimos ocho días parados, nos tuvimos que refugiar donde ahora tiene veranada ´Chelo´ Moya. Como el cuero tenía valor alcanzamos a cuerear algunos animalitos que se nos murieron. Se tenía que dar aviso a Gendarmería de esas pérdidas y mi padre me mandó a dar ese aviso. Justo una patrulla de gendarmes que se habían quedado atrapados en el temporal un poco más abajo se encontró conmigo y se fueron hacer esa inspección. Después seguimos el arreo con los animales que nos quedaron”, relató “Polo” ese pasaje de su vida.

Cumplió con el servicio militar obligatoria en la rama de la Armada, siendo destinado en Puerto Belgrano. Se desempeñó como repostero.

Tras “cumplir con la Patria” regresó al puesto paterno. Contrajo matrimonio con Juana María Velázquez (hija de Ramón del Carmen Velazquez y de Ema Graciela Vázquez), con quien tuvo cuatro hijos Juan Ignacio (fallecido) Virginia, María Esther y Luís. Tienen siete nietos: María Soledad, Lino, Facundo, Julieta, Noelia Belén, Juan Ignacio y Francisco. Llevan 57 años de matrimonio.

Tras casarse continuó por un tiempo más con las tareas de campo hasta que decidió salir en busca de otras oportunidades labores. Así fue como se dirigió a El Sosneado e inmediatamente comenzó a trabajar en la firma SOMINAR, que por entonces explotaba el yacimiento de azufre Volcán Overo, en plena cordillera.

“Estuve cuatro año ahí. Era un trabajo pesado. Estaba la mina, de donde se sacaba el azufre, que se transportaba en vagonetas hasta una parte que se le llamaba El Ángulo y de ahí el mineral se llevaba a la planta, donde trabajaba yo” contó Leopoldo.

Antes de dejar ese trabajo compró una propiedad en calle Villagra del actual barrio Bastias, donde reside actualmente, y pasó a desempeñarse como sereno mientras se construía el hoy barrio Parque. Más tarde pasaría a desempeñarse en esa construc-ción como maquinista.

Al ser convocado por Industrias Siderúrgicas Grassi pasó a trabajar en esa fábrica y luego lo haría en empresas relacionadas con la actividad petrolera, como Ojeda, Micheletti y Mendoza Oil Service.

Estando sin trabajo, el entonces Director de LV 19 Radio Malargüe, José Daniel Porras, le ofrece ingresar a la emisora y así recordó ese momento: “Me encontré con Porras y me dijo que al otro día lo fuera a ver porque tenía un trabajo para ofrecerme. Cuando llegué a mi casa le dije a mi señora y ella me respondió '¡qué vas hacer en la radio…!´, yo tranquilo le dije ´Ya vas a ver que por un tiempo voy a trabajar en la radio´. Al día siguiente fui a la oficina de Porras, me propuso ser sereno y firmar un contrato por 30 días. Yo pensé -30 días son 30 días, algo es algo cuando uno no tiene nada-. Una vez que me tomaron lo datos, firmé ese contrato y me quedé trabajando. Estuve 19 años en la radio con los 30 días por lo que entré (risas)”.

Normalmente su trabajo era de 00:00 a 07:00 como sereno, custodiando los bienes de la emisora de calle Esquivel Aldao. Cuando el personal diurno de maestranza estaba de licencia era convocado para prestar ese servicio en el horario que correspondiera.

“Yo estuve en la radio cuando se hizo la FM, la ampliación de las oficinas y la planta transmisora. Mis compañeros de trabajo en la sección de serenos y ordenanzas, cuando entré eran el finado Pablo Jaque y Horacio Alanís. Nunca tuve problema por gente que quisiera entrar a robar o hacer daño. Tuve dos accidentes grandes cuando iba a trabajar. Me iba en bicicleta, por donde había luz, porque en ese tiempo Malargüe estaba muy poco iluminado y me pasaron a llevar (atropellar). La primera vez fue en la Avenida San Martín y Roca y la otra en la calle Maza y Villagra, a una cuadra y media de mi casa, gracia a Dios me repuse de esos accidentes. Cuando llegaban los operadores, locutores y periodistas siempre los esperaba con agua caliente para tomarnos una matecitos… me acuerdo una vez que me caí al canal que pasaba frente a la radio, estaba el finadito Piero Magallanes, Carlos Brega y Farías (Ricardo), entré por la parte de la FM todo mojadito ¡Cómo se han reído de mi esos muchachos! Tuve que venirme a cambiar la casa (risas). En la radio conocí mucha gente buena y tengo muchos lindos recuerdos de esos 19 años… Al final me jubilé ahí y eso que mi señora no me creyó cuando le dije que iba a trabajar en la radio (risas)”, contó “Polo” al rememorar su paso por LV 19.
Tras su jubilación no quiso quedarse quieto y comenzó a trenzar lazos, cabestros, bozales, riendas, maneas y otras artesanías de uso de nuestro hombre de campo, oficio que aprendió siendo niño, mientras observaba a su padre. Hoy vende esas artesanías y disfruta del merecido descanso rodeado del cariño de su familia.
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